El Principado consigue financiación en los mercados para todo 2016 y elude el FLA

Las operaciones con los bancos, por importe de entre 500 y 600 millones, cubrirán las amortizaciones y el nuevo endeudamiento

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El Principado superará 2016 sin acogerse a los mecanismos extraordinarios de liquidez del Gobierno central, popularmente conocidos como FLA, que conllevan una condicionalidad política y económica, y cubrirá en el mercado bancario los entre 500 y 600 millones que requiere para atender sus necesidades de endeudamiento, tanto las amortizaciones -el grueso del total- como el nuevo gasto. Es la segunda vez desde 2012 que el Gobierno asturiano cuadra sus cuentas sin acudir a los fondos autonómicos de liquidez.

El Ministerio de Hacienda ideó este mecanismo en 2012, en los tiempos más duros de la crisis, cuando los intereses del mercado bancario estaban por las nubes y muchas comunidades tenían serios problemas para financiarse. La iniciativa garantizaba recursos a un coste asumible, eso es un hecho, pero buena parte de los gobiernos regionales, entre ellos el asturiano, siempre la han considerado un arma de doble filo. En la práctica, y sin llegar a una intervención, las finanzas autonómicas pasaban a estar bajo estricta supervisión del Gobierno central, con todo lo que eso conlleva. El Principado se incorporó a esta fórmula en 2012, 2013 y 2015.

En 2016, el Ejecutivo asturiano podrá satisfacer sus necesidades de endeudamiento sin tener que acoplarse al chorro estatal de liquidez. La situación financiera de la comunidad es estable, como acreditan los últimos informes de las agencias de calificación. Además, los intereses en el mercado bancario se han reducido notablemente y el coste de la deuda es, por tanto, menor. Se valora, asimismo, la mayor libertad que da poder financiarse de forma autónoma, tanto en términos políticos -aunque ya no se hable de rescate a las autonomías sí es un hecho que beneficiarse del FLA implica el cumplimiento de una serie de condiciones- como prácticos: el dinero de Hacienda llega cuando Hacienda quiere, en ocasiones con retraso sobre lo previsto, mientras que las operaciones de crédito con los bancos se van cerrando en función del calendario que maneja la administración regional.

A estas alturas el Gobierno asturiano tiene cubierta la mayoría de sus necesidades de financiación, que se moverán, en un primer momento, en la órbita de los 500 millones de euros. La mayor parte, por encima de los 410 millones, tiene que ver con amortizaciones, mientras que el resto corresponde a nueva deuda atendiendo al objetivo inicial de déficit establecido para la comunidad, del 0,3% del PIB. Hay que tener en cuenta, eso sí, que está pendiente de ratificación la comprometida ampliación de ese límite hasta el 0,7%, lo que supondría un margen adicional de unos 89 millones. Unos recursos que también se plantea obtener, como el resto, en el mercado bancario.

Del mecanismo estatal de liquidez el Principado ha recibido 1.586 millones de euros. 782 millones corresponden al FLA, primera denominación que recibió esta fórmula. Otros 560 proceden del fondo de facilidad financiera, la variante que Hacienda creó en 2015 para diferenciar a las regiones cumplidoras, caso de Asturias, de las que vulneraban los objetivos de estabilidad. Los recursos restantes tienen que ver con el pago a proveedores.