PP vasco: «Si ETA se disuelve, la política de dispersión cambiará en 48 horas»

El portavoz del PP en el Parlamento Vasco, Borja Sémper./
El portavoz del PP en el Parlamento Vasco, Borja Sémper.

Borja Sémper afirma que se ha reunido con familiares de presos "que no se acogen a las medidas de reinserción porque les llamarían traidores"

EFEsan sebastián

El portavoz del PP en el Parlamento Vasco, Borja Sémper, ha asegurado hoy que, "si ETA se disuelve mañana, la política de dispersión (de sus presos) cambiará en 48 horas".

"Creo que la decisión del Gobierno es clara: la pelota está en el tejado de ETA. En el momento en el que se disuelva y deje de ejercer presión sobre el colectivo de presos, la política de dispersión carecerá de sentido", asegura el dirigente popular.

En una entrevista publicada hoy por El Diario Vasco, Sémper admite haberse reunido con familiares de presos en la sede de su partido y recuerda un caso en el que el padre de una reclusa le reconoció que a su hija "le encantaría acogerse a las medidas que le permitirían cumplir su pena cerca de Euskadi".

No obstante, este hombre le aseguró que, si cumpliera "con los requisitos" establecidos por el Gobierno, "automáticamente" su hija pasaría "a ser una traidora" y tendrían "problemas" en su pueblo.

Tras la escenificación del desarme de ETA el pasado 8 de abril en Francia, Borja Sémper, considera ahora que "lo poco que queda" de la banda terrorista y "las armas que no haya entregado van a ser incautadas en las próximas semanas".

Venta de armas en el mercado negro

No obstante ha advertido de que, según la información de que dispone, ETA "podría estar tratando de vender en el mercado negro las armas que no entregó en Baiona (Francia)".

"Parece que quieren seguir en esa corrupción ética, moral y económica a través de la venta de armas en el mercado negro. Pero acabarán dando cuenta también ante la Justicia", recalca.

Respecto al acto celebrado en Baiona el pasado 8 de abril, el político vasco considera "cuanto menos bochornoso" el hecho de que se pretenda "vender como 'artesanos de la paz' a gente como Arnaldo Otegi, como el Carnicero de Mondragón" o como personas que a él le pusieron pancartas en las que se decía: "Sémper fascista, el próximo en la lista"