Adrián Barbón: «No quiero perder de vista la calle»

Encuentro institucional. El presidente de la Junta, Marcelino Marcos Líndez, saluda al líder socialista. / P. L.
Encuentro institucional. El presidente de la Junta, Marcelino Marcos Líndez, saluda al líder socialista. / P. L.

Barbón recibe al presidente de la Junta General en su primera jornada de trabajo | El jefe del Ejecutivo arranca su mandato con una apretada agenda y con intención de estar en contacto permanente con los ciudadanos

ANA MORIYÓNOVIEDO.

Llegó a su amplio despacho antes de las nueve de la mañana y se puso a trabajar hasta casi entrada la noche. Por delante, un organigrama de Gobierno todavía por cerrar, una agenda intensa para lo que resta de semana y cuatro años de mandato para «luchar contra los problemas de Asturias, pero también contra nuestros problemas de autoestima», declara, haciendo suyas las palabras del expresidente asturiano Pedro de Silva, su referente.

El nuevo presidente del Principado, Adrián Barbón, se llevó al palacio de Suárez de la Riva sus propios bolígrafos «porque soy un poco fetiche», confiesa. Pidió al personal de la casa que le colocara el ordenador en un lugar privilegiado de la mesa de su despacho porque «soy muy digital y hago consultas continuas». Y, aunque aún no le ha dado tiempo, pretende en los próximos días hacer un poco más suyo este amplio y diáfano espacio colocando alguna foto de sus sobrinas y sus abuelos. Pero también, siempre lo tiene muy presente, de su mentor, el presidente de honor de la Federación Socialista Asturiana, Pablo García. «También cambié alguna silla de sitio, pero poco más», explica el ex regidor de Laviana para confesar después que ni se había planteado algún tipo de redecoración como la que Pedro Sánchez hizo en la Moncloa. «Me gusta como está y lo que más me gusta es que tiene unas vistas preciosas. Soy de mirar mucho por la ventana porque creo que ningún político puede perder de vista lo que está pasando fuera, en la calle», anota.

Jornada de reuniones

«No voy a renunciar a salir con mis amigos a tomar unos culetes»

El noveno jefe del Ejecutivo asturiano tomó posesión del cargo el pasado sábado. El domingo hizo público el nombre de sus diez consejeros y, al día siguiente, el lunes, viajó a Madrid para seguir desde el Congreso de los Diputados el debate de investidura de Pedro Sánchez. Ayer era su primera jornada de trabajo en el despacho y fue intensa. Mantuvo reuniones con el personal de la casa -«que son encantadores», quiso destacar- y con algún consejero saliente con el que tenía que departir sobre cuestiones pendientes. Recibió al que será el futuro vicepresidente del Principado, Juan Cofiño; le visitó la secretaria de Organización de la FSA, Gimena Llamedo y, como no podía ser de otra forma, se reunió con la segunda autoridad política de la región: el presidente de la Junta General, Marcelino Marcos Líndez.

Entre una y otra cosa salió tarde de su despacho, pero tiene asumido que sus jornadas serán siempre maratonianas. Máxime cuando piensa combinarlas con mucho viaje a Madrid para buscar acuerdos con los ministros en favor de los intereses de Asturias y mucha carretera por el Principado. Su primera visita institucional, ya lo ha dicho, será al concejo más pequeño, Yernes y Tameza. Promete hacer muchos kilómetros. «Quiero estar mucho en la calle», insiste Barbón, quien en sus pocos días de mandato ha demostrado mucha cercanía y puntualidad alemana. «Me muero de vergüenza si tengo que llegar a un lugar tarde», asegura.

Y aunque lleva tres años sin coger vacaciones y sabe de sobra que es muy complicado desconectar cuando se ocupa un cargo público, hay cosas a las que Barbón no quiere renunciar. Seguirá viviendo en su Laviana natal, aunque eso no sea un impedimento para que algún día puntual haga uso del apartamento que existe en Presidencia y, lo más importante, tratará de buscar hueco en su cada vez más apretada agenda para estar con los suyos. «No voy a renunciar a seguir tomando unos culetes de sidra con los míos».

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