El «anhelo infantil» de Barbón se hace realidad

Barbón, con su familia, al término del acto./ÁLEX PIÑA
Barbón, con su familia, al término del acto. / ÁLEX PIÑA

El lavianés toma posesión como presidente del Principado arropado por familiares, amigos y con un recuerdo especial a su primera visita a la Cámara asturiana

ÓSCAR PANDIELLOOviedo

Hace algo más de un cuarto de siglo, un grupo de jóvenes descubría los entresijos de la Junta General en una visita de instituto. Quien le diría al lavianés Adrián Barbón que, con apenas 40 años, este mismo escenario que en su momento le fascinó como sede de la soberanía popular asturiana le encumbraría como el noveno presidente de la etapa democrática.

La toma de posesión estuvo cargada de un fuerte carácter simbólico. El inicio de su discurso, que estuvo seguido muy de cerca por los expresidentes Álvarez-Cascos, Rodríguez-Vigil y De Silva, estuvo dedicado precisamente a esta primera visita a la Cámara asturiana. Una intervención en la que volvió a aparecer el asturiano y en la que Barbón se declaró orgulloso de que un hijo de «un minero y una dependienta de tienda» haya conseguido ser el nuevo líder del Ejecutivo asturiano.

Una vez finalizado su discurso, y tras una larga ovación que se alargó durante más de medio minuto, Barbón rodeó hasta en dos ocasiones el perímetro de la primera planta de la Junta repartiendo besos y abrazos. Fue una jornada marcada por la cordialidad, en la que el presidente saliente, Javier Fernández, improvisó su discurso de despedida pidiendo que no se deje a un lado a su generación y a su papel en la historia del país. Barbón le dedicó varios piropos a él y a su mandato y con un firme apretón de manos se selló el traspaso de poderes y, también, el cambio generacional en la FSA.

La familia, visiblemente emocionada, siguió a apenas unos metros del presidente la toma de posesión. Acudieron sus padres, su hermano, sus tíos y su padrino. También una nutrida representación de su círculo de amigos más cercano. «Estamos muy orgullosos», acertaban a decir justo antes del inicio del acto. A la hora de aportar algún consejo de cara a los cuatro próximos años, sus allegados apuestan porque el nuevo presidente mantenga sus señas de identidad. «Que no cambie, que siga siendo una persona muy cercana que trabaja siempre con sinceridad», afirmó una de sus mejores amigas tras la toma de posesión.

Decenas de personalidades vinculadas a la política, el mundo de la empresa, la sociedad civil y el ámbito militar se acercaron a la Junta para seguir de primera mano la toma de posesión. Es el caso de Delia Losa, delegada del Gobierno en Asturias; los representantes de las Cámaras de Comercio de Gijón, Oviedo y Avilés, Félix Baragaño, Carlos Paniceres y Luis Noguera; el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez; el director general del Banco Sabadell Herrero, Pablo Junceda; el presidente de CAC-Asprocon, Joel García; la vicepresidenta de Fade, María Calvo; la directora de Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo; el secretario general de CC OO en Asturias, José Manuel Zapico; el secretario general del SOMA-Fitag-UGT, José Luis Alperi; el responsable de la coordinación de USO en Asturias, Juanjo Estrada y la vicesecretaria general de UGT, Nerea Monroy.

También se hicieron notar los trabajadores de Telecable, que se manifestaron frente a la puerta principal de la Junta para reclamar un mayor compromiso político con su situación laboral, especialmente delicada desde la reagrupación del Grupo Euskaltel, al que pertenece la empresa asturiana.

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