Un arsenal de 16 armas, incluidos rifles de precisión y de asalto, con el que pretendía asesinar a Pedro Sánchez

Imagen de todo el material incautado.

Manuel Murillo, «un lobo solitario» hijo de un exalcalde franquista, quería vengarse del presidente del Gobierno por la exhumación de los restos de Franco | Fue una dirigente de VOX en Barcelona la que alertó a la policía

Melchor Sáiz-Pardo / Agencias
MELCHOR SÁIZ-PARDO / AGENCIASMadrid

Un verdadero arsenal. Es lo que encontraron los Mossos d'Esquadra al entrar al domicilio de Terrassa de Manuel Murillo Sánchez, un avezado tirador de 63 años detenido por amenazar la vida de Pedro Sánchez, una venganza por tratar de exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

Hijo del exalcalde franquista exalcalde franquista Manuel Murillo y conocido en círculos ultraderechistas, guardaba en su casa 16 armas de fuego, casi todas operativas. Las más peligrosas eran seis de ellas: un fusil de asalto Cetme de fabricación española y un subfusil ametrallador Skorpion vz. 61 de fabricación checa. Ambas armas vetadas a particulares en España. Además, en su vivienda guardaba cuatro rifles de precisión, usados en caza mayor, pero también en operaciones militares como armas de francotirador por su capacidad de alcanzar un blanco a casi dos kilómetros de distancias. Además, en su vehículo, los funcionarios catalanes hallaron dos armas cortas (pistolas), una de ellas ilegal, modificada y sin número de registro.

Este arsenal fue lo que dio verosimilitud a las amenazas que Murillo Sánchez vertió en un grupo de WhatsApp, en el que expresó su disposición a «sacrificarse por España». De hecho, el inspector Albert Oliva, portavoz de los Mossos, ha confirmado este jueves que el francotirador tenía una «clara intención y voluntad de llevar a término acciones contra el presidente del Gobierno». «Lo que le faltaba era solo apoyo logístico, que pedía fundamentalmente en redes sociales», ha explicado Oliva.

El portavoz también desgranó detalles de su personalidad. Manuel Murillo, nacido en 1956 en la localidad catalana de Rubí, es un vigilante de seguridad al que los investigadores consideran un «lobo solitario», sin antecedentes penales, obsesionado con Pedro Sánchez. Ha sido subcampeón de Cataluña y España en 1992, y campeón nacional en carrera de 100 km durante varios años. Su pericia como tirador es indiscutible, ya que está entre los mejores especialistas del Club de Tiro Olímpico del Vallés.

«Matar a ese rojo de mierda»

La alerta sobre sus planes la dio una participante en un grupo de WhatsApp en el que participaba Murillo. Según comunicó VOX, se trata de una dirigente de este partido en Barcelona. En ese chat, Murillo desveló su deseo de matar a «ese rojo de mierda» y pidió ayuda a otros participantes del grupo para poder llevar a cabo sus planes.

«VOX no va a revelar la identidad de nuestra coordinadora local, actual testigo protegido, y pedimos a los medios de comunicación que no desvelen sus datos personales y que todas las cuestiones que quieran plantear sobre este asunto lo hagan a través del departamento de prensa del partido«, explicó esta formación política, antes de manifestar que el detenido «nunca ha sido afiliado ni ha tenido ninguna relación con este partido».

La detención de este individuo, que se encuentra en la actualidad en el Centro Penitenciario de Brians-2, fue inmediatamente comunicada al equipo de seguridad de Moncloa, que ha preferido mantener el asunto en secreto hasta este jueves, cuando ha querido destacar «que en ningún caso se ha visto comprometida la seguridad del presidente».

Moncloa apela a la serenidad

«Este tipo de amenazas es una constante a la que, por supuesto, no debemos acostumbrarnos. Además de agradecer las muestras de solidaridad recibidas, es necesario seguir trabajando por la serenidad en el debate político», añadieron desde Moncloa. Tanto los Mossos como el Ministerio del Interior investigan ahora cómo de avanzados estaban los planes de Murillo para asesinar a Sánchez y si contaba con ayuda externa.

En concreto, Murillo fue detenido el 19 de septiembre en su domicilio e ingresó en prisión dos días después por orden del juzgado de instrucción número 4 de Terrassa, que investigaba el caso y que ratificó su decisión el 4 de octubre.

Los Mossos presentaron el caso ante la Audiencia Nacional, que rechazó la competencia, que quedó en el Juzgado 3 de Terrasa, ya que consideró que no se trataba de un atentado terrorista, sino de una «proposición de homicidio de autoridad», con «tenencia ilícita» de un «depósito de armas». El francotirador está acusado formalmente de delitos de conspiración para atentar contra la autoridad con uso de arma, incitación al odio, amenazas graves y tenencia de armas, municiones y explosivos, según ha informado Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

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