Adrián Barbón apela al consenso para defender la industria y luchar contra la sangría demográfica

Adrián Barbón, durante su intervención, con Javier Fernández al fondo. / PABLO LORENZANA
Adrián Barbón, durante su intervención, con Javier Fernández al fondo. / PABLO LORENZANA

Mantiene la oficialidad del asturiano como una de sus prioridades y pide a la derecha que facilite la reforma del Estatuto

ANA MORIYÓNOVIEDO.

Adrián Barbón utilizó una hora de reloj para desgranar las líneas maestras de su programa de gobierno, pero también para presentarse ante la Cámara asturiana como un político dialogante, cercano y próximo. «No es una estrategia, sencillamente no sé ser de otra manera», anotó. De esta forma, con continuos ofrecimientos al consenso, el único candidato a la Presidencia del Principado fijó como prioridades para el que será su primer mandato la defensa de la industria asturiana, la lucha contra la sangría demográfica, la creación de empleo y el refuerzo de los servicios públicos.

El máximo dirigente socialista comenzó su intervención dirigiéndose a las formaciones de la izquierda «porque soy fiel a la voluntad mayoritaria expresada el 26 de mayo», apostilló. A IU le agradeció públicamente su ya comprometido apoyo a la investidura, mientras que a Podemos le pidió que «supere la tentación de bloqueo» después de que, al cierre de esta edición, no hubiera alcanzado con el partido ganador de las elecciones autonómicas un acuerdo que permita al líder socialista llegar hoy al Parlamento con la seguridad de ser proclamado presidente en primera votación. Más bien todo lo contrario.

Pese a que las negociaciones se retomaron ayer por la tarde, incluso una vez iniciado el pleno de investidura, el distanciamiento entre ambas fuerzas y la falta de confianza entre sus dirigentes es tal que parece complicado un apoyo de última hora y todo indica que no será hasta el próximo lunes, en segunda votación y con mayoría simple, cuando el exalcalde de Laviana sea finalmente proclamado presidente de Asturias.

PSOE y Podemos, está claro, no han empezado con buen pie esta legislatura. Sin embargo, Barbón no está dispuesto a tirar la toalla y confirmó que seguirá tratando de buscar el entendimiento con esta formación para llevar a cabo políticas «progresistas y de izquierdas» a lo largo de los próximos cuatro años. No obstante, entiende que la pluralidad de la Cámara le obliga también a alcanzar acuerdos con todas las fuerzas -salvo con Vox, a la que eludió en todo su discurso- para abordar los grandes retos que tiene la región. Incluso, se dirigió expresamente a las formaciones de la derecha para pedirles que faciliten con sus votos la reforma del Estatuto de Autonomía con el objeto de avanzar en la oficialidad de la llingua. Una reforma que requiere del apoyo de la mayoría reforzada de la Cámara y que el bloque de la izquierda, por sí solo, no podrá llevar a cabo. «Nun conozo nenguna otra comunidá onde la derecha refugue de la so llingua», lamentó haciendo uso del asturiano, para citar a continuación de forma expresa el caso de Galicia. Un gesto, el de hablar en asturiano, que fue aplaudido posteriormente por IU.

Estado de bienestar

Barbón trazó las prioridades de su gobierno al mismo tiempo que hizo un repaso de los logros alcanzados por los anteriores gobiernos socialistas. Y, con Javier Fernández ocupando aún el escaño reservado al presidente del Principado, el que le sustituirá al frente del Ejecutivo dio por cerrada la herida abierta en el seno del PSOE asturiano y aprovechó el momento para alabar su legado y su capacidad para fortalecer el estado de bienestar.

En su hoja de ruta, dijo, está seguir avanzando por este mismo camino con una agenda social «densa y repleta de propuestas», muchas de ellas recogidas en el acuerdo de investidura firmado esta misma semana con IU, como duplicar el número de plazas de cero a tres años, reducir un 25% las tasas universitarias, recortar los tiempos de espera en la sanidad pública, garantizar un dentista de cabecera a todos los menores de siete a 16 años y desarrollar plenamente la Ley de Muerte Digna. Retos, todos ellos, que en opinión del candidato socialista requieren de un modelo de financiación autonómica «centrado en las necesidades de gasto y el coste efectivo de los servicios, no en la capacidad fiscal de cada territorio». Y, en este sentido, Barbón abogó por la armonización tributaria, no por la competencia entre comunidades. «Contra los voceros del infierno fiscal, defiendo nuestra estructura tributaria y la justicia impositiva, que suponen un precio, sí: el precio de nuestro buen estado de bienestar».

En su apuesta por la defensa de la industria asturiana, Barbón estableció como uno de sus «compromisos inmediatos» la búsqueda del consenso para demandar ante la UE la aplicación del arancel ambiental que acabe con la desventaja de las empresas europeas. «No creo que haya una persona en este Parlamento que conciba Asturias sin industria. Imaginará otra, más dinámica, competitiva, innovadora, internacionalizada... pero no pensará esta comunidad desnuda de industria», reflexionó.

Se comprometió también a demandar ante el futuro Gobierno central la aprobación urgente del Estatuto de las Industrias Electrointensivas y citó expresamente el drama que sufre la plantilla de Alcoa. En su lista de prioridades, el líder socialista prometió abordar cuestiones como la transición energética, la conclusión de las grandes infraestructuras, el reto demográfico y la financiación autonómica, para lo que también avanzó que se sentará con los presidentes de otras comunidades para defender planteamientos comunes.

Destacó también su compromiso con el «municipalismo» y anunció que su primera visita institucional será al concejo más pequeño de Asturias, Yernes y Tameza, como muestra de su apuesta por el medio rural. Abogó por luchar contra el despoblamiento en estas áreas manteniendo las escuelas rurales y extendiendo la red de cero a tres años, pero también aplicando estímulos fiscales y eliminando la brecha digital. Y en relación al área metropolitana pidió expresamente el apoyo de la Cámara y de los alcaldes afectados. «No nos rindamos a la tentación de la trinchera localista y continuemos desarrollando el área metropolitana con cooperación y consenso», clamó. «No nos anclemos en clichés del pasado para obstaculizar un gran proyecto de futuro», defendió. Un discurso que para la oposición fue «más de lo mismo» y «continuista» por no ser crítico con el Ejecutivo de Javier Fernández y «poco creíble» por su «condescendencia» hasta la fecha con el Gobierno central de Pedro Sánchez.