La bronca de Podemos y PSOE y el adiós de Vázquez siembran dudas sobre la gobernabilidad

Daniel Ripa y Nuria Rodríguez, de Podemos. / PABLO LORENZANA
Daniel Ripa y Nuria Rodríguez, de Podemos. / PABLO LORENZANA

Marcos Líndez asume la presidencia de la Junta y el resto de la Mesa se reparte entre PSOE, PP, Cs e IU; los morados, Foro y Vox se quedan fuera

A. MORIYÓN / A. SUÁREZOVIEDO.

La undécima legislatura del Parlamento asturiano no arrancó ayer con buen pie. La que parecía una etapa cómoda para un PSOE sin mayoría absoluta, pero muy reforzado en número de diputados y con posibilidades de garantizar la gobernabilidad apoyándose tanto en el bloque de la izquierda (con Podemos e IU) como en el de la derecha (con Ciudadanos), se complica por momentos. La vía de la izquierda se topó con el desencuentro entre el PSOE y Podemos al hilo de las votaciones para conformar la Mesa de la Junta General, el órgano rector del Parlamento que liderará el socialista Marcelino Marcos Líndez, pero en el que la formación morada no tendrá representación. Y horas más tarde, la dimisión de Juan Vázquez, cabeza visible de Ciudadanos y en teoría el más favorable de la bancada naranja al entendimiento con el PSOE, provocaba dudas razonables sobre el talante con el que la formación de Albert Rivera en Asturias recibirá a partir de ahora al futuro Gobierno de Adrián Barbón.

El nombramiento del socialista Marcelino Marcos Líndez como el nuevo presidente de la Junta para relevar en el puesto al también socialista Pedro Sanjurjo contó con el apoyo de los diputados de IU, y también de Podemos. La formación morada defendió la necesidad de que este órgano fuera lo más plural y representativo posible del Parlamento, motivo por el que aspiraba a quedarse con una de las dos secretarías, presentando para ocupar este cargo a Rafael Palacios. Sin embargo, no consiguieron el apoyo necesario y, junto a Foro y Vox, con menos diputados y que ni siquiera presentaron candidato, se quedaron fuera de la Mesa.

Las vicepresidencias de la Junta corresponderán a la socialista Celia Fernández, gracias a los votos del PSOE e IU, y al popular Pablo Álvarez-Pire, que además del apoyo de sus compañeros de bancada recibió los votos de Ciudadanos. En cuanto a las secretarías, serán ejercidas por Ovidio Zapico en representación de IU, para lo que fue necesario el respaldo de los veinte diputados del PSOE, y por Armando Fernández Bartolomé, de Ciudadanos, al que apoyó el PP.

La portavoz del partido morado, Lorena Gil, denunció «pactos de despacho» de los socialistas con PP, Ciudadanos e IU para asegurarse representación en la Mesa y excluir a su formación, algo que negó el propio Barbón. Según Gil, lo ocurrido ayer en el Parlamento demuestra un «retroceso» del nuevo PSOE con respecto al de Javier Fernández ya que el órgano rector de la Cámara era, en su opinión, más plural y representativo en la pasada etapa. Para Podemos el supuesto pacto esconde una propuesta que incluye un aumento de salarios en la Cámara y una reducción de la actividad parlamentaria, haciendo que los plenos sean cada dos semanas y no semanales, como sucedía hasta ahora.

IU, socio histórico

Barbón negó que se hubiera excluido a Podemos. El futuro presidente del Gobierno recordó que en el marco de las conversaciones promovidas por el PSOE con el resto de las fuerzas políticas -salvo Vox- se hizo una oferta de ampliación de la Mesa de cinco a seis puestos para garantizar la máxima pluralidad que el partido morado rechazó. Y, a partir de ahí, Barbón defendió la existencia de un único pacto del PSOE con IU en su calidad de socio histórico de los socialistas, pero también, quiso anotar, «porque tuvo mayor voluntad de acuerdo». «Si hubiera otro tipo de acuerdos se hubieran entremezclado los votos con las demás formaciones. No hay acuerdo de ningún tipo más allá del que es público, con IU, y que no ocultamos», zanjó el líder socialista. En todo caso, llamó a propiciar acuerdos para facilitar la gobernabilidad de Asturias y pidió huir de «bloqueos». Es más, recordó que hasta el momento lo único que se ha negociado es la configuración de la Cámara y «todo lo demás está por venir». «Mal empezamos si no somos capaces de entender que esto es la puesta en marcha de la Cámara, pero que luego vendrán todo tipo de diálogos y de acuerdos para la gobernabilidad de Asturias», advirtió el futuro jefe del Ejecutivo autonómico poco después del nombramiento de Marcos Líndez como presidente de la Junta General.

Precisamente este, en su primer discurso institucional, apeló a la «responsabilidad» de todos para explorar «consensos» en favor de los intereses generales de la comunidad y sacudirse «la tentación» de erigirse como «portavoces de la cólera». «Se constata que existen estrategias para generar conflicto, actuaciones que buscan polarizar a la opinión pública e inflamar la crispación», se quejó el exportavoz socialista, quien considera que la solución a «esa amenaza de distorsión de la democracia» está en el propio parlamento. «Los antídotos contra ella son, ni más ni menos, la Constitución y el Estatuto de Autonomía que acabamos de acatar», concluyó.

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