Carcedo considera un «desafío» su nombramiento y lo afronta «con respeto e ilusión»

Carcedo considera un «desafío» su nombramiento y lo afronta «con respeto e ilusión»

La alta comisionada contra la pobreza infantil llega a un ministerio clave para el PSOE

ANA MORIYÓN / PAULA DE LAS HERAS / EL COMERCIO.ES

La nueva ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, considera su nombramiento como «un desafío muy importante» que afronta «con un poco de respeto y sobre todo ilusión».

Carcedo ha expresado su voluntad de «seguir el patrón de Pedro Sánchez», al ser preguntada por las líneas políticas y de gestión que pretende seguir al frente de la cartera de Sanidad y ha eludido pronunciarse sobre el cese de su antecesora en el cargo, Carmen Montón.

«Prefiero esperar a hacer entrevistas más formales una vez que tome posesión, aunque (el nombramiento) ya ha sido publicado en el BOE; ya tendremos tiempo», ha indicado Carcedo.

El Boletín Oficial del Estado publica este miércoles el nombramiento de Carcedo como titular de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y su cese como Alto Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil.

El relevo en el Ministerio se ha producido tras la dimisión, a última hora del martes, de Carmen Montón tras las informacionessobre presuntas irregularidades en el máster cursado en la Universidad Rey Juan Carlos y la información de La Sexta de posible plagio en su Trabajo de Fin de Master (TFM).

Dimisión de Montón por el escándalo de su máster

Cuando aún se sucedían las reacciones políticas a la dimisión de Carmen Montón, Presidencia del Gobierno confirmaba el nombramiento de su sucesora al frente del Ministerio de Sanidad. La política asturiana, alta comisionada contra la pobreza infantil, asumió su nueva responsabilidad «muy contenta» y entre felicitaciones de la dirección del PSOE en Asturias, que ve como uno de sus «referentes» entra a formar parte del gabinete. El nombre de María Luisa Carcedo (San Martín del Rey Aurelio, 1953) ya había formado parte de las quinielas sobre 'ministrables' tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al Gobierno en junio. Licenciada en Medicina y Cirugía, Carcedo ya ocupó puestos de responsabilidad en la administración de Sanidad de Asturias entre 1984 y 1991, antes de ser nombrada consejera de Medio Ambiente. En el PSOE asturiano, su opinión en materia de sanidad y asuntos sociales ha sido una referencia durante décadas. Y su lealtad a Pedro Sánchez está fuera de toda duda. Ella fue una de sus más firmes valedoras tras la crisis del partido que llevó al actual presidente fuera de la Secretaría General del PSOE y de los principales apoyos con los que contó en la reconquista de su liderazgo en el partido y la estrategia para lanzar una moción de censura que le llevó al Gobierno. En ese periplo Carcedo no dudó en romper sus vínculos con la dirección regional encabezada por Javier Fernández. María Luisa Carcedo fue junto a Adriana Lastra, actual portavoz socialista en el Congreso, una de las voces más relevantes del socialismo asturiano que defendió a Pedro Sánchez contra viento y marea.

«Su conocimiento de Asturias hace fácil cualquier petición»

Ayer Carcedo evitó pronunciarse sobre la dimisión de Carmen Montón, como tampoco lo hizo la Federación Socialista Asturiana (FSA), quien sí aplaudió públicamente la elección de la exdiputada y exsenadora asturiana para sustituirla. El propio secretario general de la FSA, Adrián Barbón, manifestó su «orgullo» por que «una amiga y compañera como es María Luisa Carcedo inicie una nueva etapa como ministra». «Le caracteriza una gran capacidad de trabajo y una larga militancia socialista», añadió.

También el consejero asturiano de Sanidad, Francisco del Busto, celebró la elección de Carcedo «por ser asturiana», en primer lugar, pero también porque «es una perfecta conocedora del sistema sanitario nacional y asturiano. Sin lugar a dudas, mañana puede estar trabajando como si llevase años en el ministerio», apuntó. Cree además que su nombramiento supondrá un plus para el Principado. «El conocimiento que tiene de Asturias hará mucho más fácil realizar cualquier petición. Hay poco que explicarle de sanidad y bienestar social porque son temas que conoce muy bien», anotó.

Durante su breve etapa como alta comisionada, Carcedo ha defendido la aprobación de una Ley de Familias para adaptar la legislación a la realidad social actual de los distintos tipos de núcleos familiares y responder a sus problemas, como los que sufren los hogares con niños a cargo expuestos a un mayor riesgo de pobreza. Con una dotación presupuestaria de 6.500 millones de euros al año, los socialistas propusieron en su programa la creación de un ingreso mínimo vital para unos 750.000 hogares sin ingresos, así como la extensión de la prestación por hijo a cargo para que llegue a todas las familias que se sitúan por debajo del umbral de la pobreza moderada. Según ha declarado Carcedo, las políticas de familia e infancia no se pueden limitar a las prestaciones económicas, que son imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas de una vida digna, sino que también requieren otro conjunto de medidas vinculadas a los servicios públicos, los modelos de convivencia y la conciliación de la vida familiar y laboral.

Un plagio que acabó con Montón

Pedro Sánchez estaba decidido a sostener a Carmen Montón como ministra de Sanidad de su Gobierno. Lo dejó claro a primera hora de la tarde de ayer en los pasillos del Senado, donde se paró ante los medios con el objetivo inequívoco de frenar la mínima especulación al respecto. «Está haciendo un trabajo extraordinario y lo va a seguir haciendo», dijo para desconcierto e incluso enfado de muchos de los suyos. En apenas cuatro horas la situación dio un giro drástico. La noticia de que la política valenciana plagió buena parte del trabajo de fin de máster, que ella misma había exhibido como prueba de limpieza en la obtención de su título de posgrado, colmó un vaso que hasta entonces el jefe del Ejecutivo veía medio vacío. A las 21:20 horas, la propia ministra anunció su dimisión. El nombramiento de María Luisa Carcedo se conoció minutos después.

La caída de Montón se produce apenas dos días después de que los socialistas celebraran con un acto en Oviedo sus cien días de Gobierno. Es la segunda ministra que se ve obligada a dejar el cargo como consecuencia de una información periodística que cuestiona su honorabilidad desde que Sánchez llegó a la Moncloa impulsado por su moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia de 'Gürtel'; una iniciativa que el PSOE_presentó ante los españoles como ejercicio de regeneración democrática.

El exministro de Cultura Máxim Huerta cesó el 13 de junio. Como ha ocurrido con Montón, la primera intención del presidente del Gobierno fue dejarlo pasar, pero no resistió la presión, ni la mediática ni la de su propio partido. Él mismo había declarado en el pasado que jamás aguantaría a alguien que incurriera en prácticas semejantes.

En esta ocasión, su resistencia ha sido mayor, casi 48 horas, para desesperación de buena parte del PSOE. En la formación eran muchos los que consideraban que Montón debía abandonar el Gobierno de inmediato por las supuestas irregularidades con las que, según 'eldiario.es', obtuvo su máster en Estudios Interdisciplinares de Género en el Instituto de Derecho público de la Universidad Rey Juan Carlos, el mismo en el que lograron sus polémicos posgrados el líder del PP, Pablo Casado, y la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. El jefe del Ejecutivo no lo veía igual, pero muchos en su propio partido consideraban difícil exigir responsabilidades al líder del PP mientras la ministra de Sanidad siguiera en el Gobierno. La marcha de Montón y la llegada de María Luisa Carcedo han sido la respuesta a esta crisis. Y Asturias tiene a una ministra 14 años después. Los últimos habían sido Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato en el Gobierno de Aznar. Para encontrar una mujer hay que remontarse aún más. A Matilde Fernández, ministra de Asuntos Sociales entre 1998 y 1993, aunque su relevancia en la FSA y sobre todo su peso en la política asturiana nunca fue tan determinante como la de Carcedo.

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