Así es la cárcel de mujeres de Brieva

Así es la cárcel de mujeres de Brieva

Urdangarin será el único residente del módulo para hombres en una cárcel para mujeres, no tendrá contacto con nadie, ni comidas con otros internos ni actividades compartidas

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Iñaki Urdangarin ha elegido la cárcel de Brieva (Ávila) para cumplir su condena por el caso Nóos. Podía elegir el centro penitenciario donde quisiera cumplirla, como cualquier ciudadano que en el momento de ingresar se encuentre en libertad. La prisión, a 7 kilómetros de la ciudad de Ávila, se construyó en 1989 y cuenta con una extensión de 43.540 metros cuadrados. Se trata por tanto de un centro pequeño, con solo 162 celdas (y 18 complementarias), según datos de Instituciones Penitenciarias. En esta misma cárcel cumplió condena el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán.

La etarra Idoia López Riaño, 'La Tigresa', condenada por más de veinte asesinatos, o la que fuera teniente de alcalde Marbella Isabel García Marcos, condenada por el caso Malaya, fueran otras inquilinas ilustres de esta pequeña prisión.

Hace tiempo que varias fuentes apuntaban la posibilidad de que el cuñado del Rey fuera encarcelado en esta prisión con módulos especiales de protección, como es este caso del centro abulense. Aunque el pabellón masculino llevaba en desuso desde 2014, en los últimos años Interior ha invertido más 1,6 millones en mejoras, aunque no solo en ese módulo.

Allí pasará los trámites del primer ingreso. Se le hará una ficha y será reconocido por el servicio médico, además de ser entrevistado por un equipo de trabajadores sociales y psicólogos. Como es habitual, el preso pasará la primera noche en el módulo de ingresos y después se le trasladará al más adecuado. Probablemente, y dadas sus características, al conocido como «de respeto», donde el interno, al que se clasificará en segundo grado, acepta unas normas de comportamiento e higiene y de organización de la vida diaria.

La elección de este centro evitará las filtraciones de imágenes o vídeos que tanto preocupaban al Ministerio del Interior y garantizará la intimidad de Urdangarin, pero va a ser muy duro psicológicamente para el preso. El marido de la Infanta, el único residente en ese módulo para hombres de una cárcel para mujeres, no tendrá contacto con nadie -como ya ocurriera con Luis Roldán-, más allá de los tres funcionarios que se ocuparan (en diferentes turnos) de su atención. Ni comidas con otros internos ni actividades compartidas, neutralizando por completo el riesgo de agresiones por parte de otros internos.

Además, Brieva permitirá, según fuentes penitenciarias, organizar fácilmente las visitas de Cristina de Borbón, que no tendrá que mezclarse con la multitud de familiares que aguardan todos los fines de semanas turno para los vis a vis.

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