Cargaba al sindicato libros, CDs, productos de la cesta de la compra y hasta multas

A. M.OVIEDO.

El grueso de los 431.330 euros del sindicato minero que ha quedado probado que José Ángel Fernández Villa se apropió de forma indebida durante 23 años, unos 250.000 euros, corresponden a los fondos con los que se quedó entre 1989 y 2001, al no ingresar los talones nominativos que le eran entregados en Hunosa en concepto de dietas de los delegados sindicales en el comité intercentros. El resto, unos 180.000 euros, se trata de dinero que gastó entre 2009 y 2012 -marco temporal que abarca el informe económico que sustenta la querella- con cargo a las diversas tarjetas de crédito del sindicato u otros fondos del SOMA sin justificar.

De ellos, unos 60.000 corresponden a la compra y seguro de un vehículo particular y 16.000 euros a las cuotas de 700 euros mensuales que le ingresaban para «compensarle» tras cesar en los cargos que venía ejerciendo en la Junta y en el Senado. El resto obedece a cargos de todo tipo que ha quedado probado que son ajenos a la actividad que Villa desempeñaba en la organización. Desde gastos de carburante del orden de 2.500 euros anuales, a pesar de que pasaba aparte el kilometraje, hasta artículos de higiene personal, libros de todo índole, productos de la cesta de la compra, CDs, DVDs y hasta multas de tráfico.

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