PP y Podemos no terminan de fiarse del veto de Rivera al PSOE

El líder del Partido Popular, Pablo Casado. / GABRIEL BOUYS / AFP

Casado advierte del riesgo de que los votos a Ciudadanos y Vox no se traduzcan en escaños

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

De poco le sirve a Pablo Casado la palabra de Ciudadanos, que ayer se comprometió a no pactar con el PSOE tras las elecciones generales del 28 de abril. El presidente del PP llevaba días instando a Albert Rivera a ser transparente sobre los posibles acuerdos postelectorales. Ahora, sin embargo, recuerda que en 2016 los liberales ya respaldaron la investidura fallida de Pedro Sánchez. «Nosotros somos el único partido -ha reivindicado- que tiene credibilidad para decir que no va a pactar con independentistas, 'batasunos', 'podemitas' y el PSOE».

Puede que la misma noche del 28 de abril, cerradas las urnas, Ciudadanos sea para el PP exclusivamente el socio que necesita en el Congreso. Hasta entonces está claro que es el adversario a descapitalizar. El mismo que en las últimas elecciones generales se nutrió del exvotante popular. De ahí que Casado ponga en cuestión los compromisos que adquiere Rivera con el electorado del centra derecha.

En esa pugna, Casado trata también de extender la tesis de que el voto a Ciudadanos y Vox puede no traducirse en escaños. En realidad, es una llamada a escoger la papeleta del PP como la opción más «útil». En Génova temen que en algunas circunscripciones irrumpa el partido de Santiago Abascal y, sin embargo, no obtenga representación parlamentaria para compensar la pérdida de sillones de los conservadores. Puede ocurrir, apunta otras fuentes populares con la Ley d'Hont en la mano, en aquellas provincias en las que se eligen menos de cinco diputados.

«Si dividimos el voto, lo que puede pasar es que no lleguemos a ser mayoría suficiente y que muchos de esos votos acaben en escaños de Podemos y el PSOE», ha advertido Casado esta mañana en una entrevista en Telecinco. La misma en la que ha defendido conformar un «frente contra Sánchez y Torra».

El relato de la «venta de España»

El presidente del PP ya apuntaló ayer ante su Junta Directiva, órgano al que pertenecen los barones, el relato con el que el partido concurre a los comicios del 28-A y del 26-M. Uno en el que Pedro Sánchez ha negociado con las fuerzas independentistas «la venta de España». Hoy los populares volverán a ese discurso en el Congreso.

El pleno de la Cámara baja debate dos iniciativas suyas: la toma en consideración de una proposición de ley para castigar con penas de cárcel la convocatoria o promoción de un referéndum ilegal y una moción en la que se pide al Gobierno destituir al presidente de la Generalitat y activar el 155. «Si Pedro Sánchez está comprometido contra el golpismo, que vote a favor de esta tipificación», ha presionado Casado.

El contraveto

En el otro lado del hemiciclo, también Podemos puso en cuarentena el compromiso de Rivera. No termina de fiarse de su negativa a pactar con el PSOE. Pero, lo más importante, instó a los socialistas a no volver a caer en la tentación de firmar un acuerdo de investidura con Ciudadanos. «Ese plan fracasó y creo que es una buena noticia que ahora de nuevo queden muy claras las posiciones», incidió la portavoz del grupo parlamentario, Irene Montero.

Mientras tanto, el líder de Ciudadanos trató de explicar las razones de su veto al PSOE. En una intervención ante los suyos en el Congreso, Albert Rivera dio por sentado que Pedro Sánchez querrá volver a dialogar con los partidos independentistas en la próxima legislatura. «Reeditar -dijo- el acuerdo con los golpistas». Y prometió que cada papeleta para su formación el 28 de abril será «un voto para que Sánchez se vaya a la oposición».

Guiños al centro: ni aborto ni Franco

El líder del PP ha evitado esta mañana enredarse con la reforma del aborto o la exhumación de Francisco Franco en el Valle de los Caídos. En plena precampaña, la dirección del partido no quiere abordar asuntos que despiertan discrepancias entre el ala más conservadora y los sectores moderados de la formación. Por eso, aun partidario de retornar a la normativa de 1985, Pablo Casado se ha limitado a defender hoy en Telecinco la «despenalización» de la interrupción voluntaria del embarazo y ha abogado por una ley de apoyo a la maternidad que aparecerá en su programa electoral.

En cuanto a Franco, ha tildado de «sainete» el proceso abierto por el Gobierno y, entre risas, ha colocado al dictador en la agenda de la izquierda. A juicio del presidente del PP, los dos bandos de la Guerra Civil se «arrepintieron» y así hay que dejarlo. «No podemos deshacer el abrazo de nuestros abuelos -ha defendido-, el mío fue un represaliado por Franco».

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