Javier Fernández fija como prioridad «revertir» el cierre de Alcoa y un pacto presupuestario con Podemos e IU

Javier Fernández, durante su intervención este martes en el Parlamento regional. / ÁLEX PIÑA

El presidente ofrece acuerdos en energía, infraestructuras y demografía para «conjurar el peligro» de otra crisis en Asturias

ANDRÉS SUÁREZ/LAURA CASTRO

El presidente del Principado, Javier Fernández, ofreció esta mañana una serie de grandes acuerdos a los grupos de la oposición, que llamó a ampliar fuera de los horizontes de la Junta General, para «conjurar el peligro» de otra gran crisis en Asturias. En su discurso de apertura del debate sobre el estado de la región, el último de la legislatura, el dirigente socialista llamó a los pactos en materia de energía e industria, infraestructuras y demografía. Y, bajando a lo concreto, apeló a cerrar filas para tratar de «revertir» el cierre de la planta de Alcoa en Avilés y al diálogo y la negociación para sacar adelante, con el apoyo de Podemos e IU, los presupuestos de 2019.

En su último debate como presidente, Fernández entendió que no era el momento de hacer balance y apenas echó la vista atrás. Todo lo contrario. Volcó su intervención en la necesidad de evitar que la cercanía de las elecciones autonómicas y locales de la primavera de 2019 contamine por completo el escenario político regional e hizo una apelación continua al diálogo. Llamó a «trabajar en común para asegurar el porvenir de Asturias ante desafíos que van a superar el término de esta legislatura».

Fernández dividió los acuerdos que necesita Asturias en dos ámbitos. En el cortísimo plazo, defendió la necesidad de un frente común en Asturias, político pero también social y económico, para forzar a Alcoa a «rectificar» su decisión de cerrar la factoría de Avilés. También en el terreno de lo urgente situó el acuerdo presupuestario de la izquierda.

Aunque el presidente descargó en Podemos las culpas de que ese entendimiento económico no se haya dado hasta ahora, ofreció diálogo, negociación y cesión para lograrlo en el último intento. Pidió al partido morado que tome ejemplo de la actitud de su dirección nacional y ofreció avanzar en el capítulo de la red educativa de 0 a 3 años, gran escollo, yendo más allá de lo que PSOE y Podemos han pactado recientemente sobre esta materia en Madrid.

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El presidente, que se mostró contrario a abrir ahora una reforma del Estatuto, extendió su voluntad de acuerdo a asuntos en los que, a su juicio, Asturias se juega su presente y su futuro. Citó, por ejemplo, la transición energética, reclamando un proceso justo y pautado que contemple además una regulación del precio de la energía que conjure el riesgo de deslocalizaciones industriales. También la demografía, propugnando un gran acuerdo nacional. Y la financiación autonómica, cuya reforma reivindicó con urgencia, participen o no de la misma los independentistas catalanes. Desde luego, la necesidad de «culminar las grandes obras pendientes» y resolver la carencia de infraestructuras que sufre el Noroeste fue otro de los ejes de su discurso.

«Nunca sobra tiempo cuando se trata de hacer todo lo posible para defender los grandes intereses de Asturias», remató el jefe del Ejecutivo. «No lo desperdiciemos.Si no es oro, así es muy valioso. Aprovechémoslo juntos», remachó.

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