Esteladas como churros en el bazar chino

Un grupo de jóvenes luce esteladas este viernes durante la huelga general en Barcelona./EP
Un grupo de jóvenes luce esteladas este viernes durante la huelga general en Barcelona. / EP

Algunos comercios hacen su particular agosto en Barcelona vendiendo banderas o pañuelos para cubrirse la cara

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSOBarcelona

Cada vez que una convocatoria independentista empieza a violentarse en Barcelona se repite la misma escena: comerciantes y hosteleros cierran las persianas por precaución. Los taxistas reconocen que, entre la huelga general del pasado viernes y las protestas, han recaudado un 25% menos respecto a la misma semana del año pasado (el peor día para ellos fue el lunes, cuando los CDR cortaron los accesos al aeropuerto de El Prat). En los hoteles, los turistas preguntan cada mañana dónde pueden ir sin verse envueltos en una trifulca y los recepcionistas se afanan -bolígrafo y mapa en mano- en explicarles que «hoy mejor la zona de Montjuïc, evita por la tarde el Paseo de Gracia». Sin embargo, en cualquier situación, siempre hay alguno que sale ganando, en este caso los bazares, regentados sobre todo por chinos, paquistaníes o indios.

Por solo un euro, cualquiera puede lucir una chapa con la estelada dibujada, la bandera de España o el símbolo que ha popularizado Ciudadanos, el del corazón que incluye la 'senyera', la rojigualda y las estrellas de la Unión Europea. También lazos amarillos. Al precio de cuatro euros uno puede simular su adhesión a cualquier causa.

Sin embargo, el verdadero éxito de ventas están siendo las esteladas con el triángulo azul. Un comerciante chino de un bazar próximo a la plaza Urquinaona -donde se han producido los choques más graves entre policías y CDR- reconocía este domingo que «se han vendido muchas, muchas». Todas con un precio de entre 10 y 18 euros, dependiendo del tamaño. En estos bazares no existe discriminación por motivos políticos, y por la misma cantidad es fácil encontrar también, aunque se vendan poco, banderas de España y, si se rebusca bien, hasta un cochecito de la Guardia Civil.

Pero cualquier observador que se precie puede darse cuenta de otro detalle, en la estanterías empiezan a ocupar los lugares más privilegiados objetos que antes quizá estuvieran en un segundo plano: cascos, gafas de protección o pañuelos para taparse la cara. Elementos que manifestantes pacíficos, CDR e incluso prensa utilizan en las protestas. Por cierto, también tienen su propia versión de los chalecos naranjas con los que intentan distinguirse periodistas fotógrafos y operadores de cámara.

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