Feijóo enmienda la estrategia de Casado y aplaza hasta el 26-M el análisis de la debacle

Feijóo enmienda la estrategia de Casado y aplaza hasta el 26-M el análisis de la debacle

El presidente de Galicia se descarta a día de hoy como futuro líder del PP y no detecta en el partido «ningún movimiento interno»

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

El PP, en su versión más extensa, no pasa la página del 28-A. El análisis del desplome en las urnas y sus consecuencias sólo ha quedado aplazado hasta después de las elecciones autonómicas, municipales y europeas. La proximidad, la presión y lo que el partido, ahora debilitado, se juega en los comicios del 26 de mayo impide a los populares un diagnóstico en profundidad de su retroceso. Pero la formación de Pablo Casado tiene tarea pendiente y el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, apunta ya errores de estrategia que pudieron contribuir a la pérdida de 71 escaños.

Horas antes de la nueva pegada de carteles, el dirigente gallego ha enmendado en una entrevista en Onda Cero algunas líneas generales con las que Casado concurrió a los comicios. Aun siempre en primera persona del plural, Núñez Feijóo ha cuestionado el «giro» que dio a entender, el último día de campaña, que «Vox iba a entrar» en un hipotético Gobierno del PP: «Eso a mucha gente centrada le ha preocupado». Y tras cinco segundos de silencio y otros tantos de reflexión, no ha querido aclarar si fue idónea la foto de la manifestación de Colón junto Albert Rivera y a Santiago Abascal: «Depende».

Son varios y destacados los dirigentes populares que han bautizado las relaciones con Vox como de «compadreo» y que creen que Casado trató a su competidor directo más como socio potencial que como adversario. «La conclusión es que no retuvimos al electorado del extremo y se nos fueron los votantes de centro», apuntan fuentes del partido, especialmente inquietas por haber perdido la «moderación».

Núñez Feijóo detecta, además, otros dos puntos débiles que podrían explicar las fugas. En su opinión, el PP dejó de lanzar los «mensajes fuerza» que tradicionalmente constituyen el eje de sus campañas y que presentan al partido como una organización con experiencia de gestión en las administraciones. También considera que se «regaló» a Ciudadanos «parte» del espacio político al intentar situar a la formación de Albert Rivera en el centro izquierda.

El futuro

La del presidente de Galicia no es una voz más para los dirigentes del PP. Su veteranía y la mayoría absoluta con la que gobierna uno de los feudos que los populares han conseguido conservar en los últimos años le otorgan autoridad en las filas conservadoras. Y su nombre ha aparecido siempre en todas las quinielas de sucesión.

Con 66 escaños en el Congreso, también ahora hay quien en el PP sigue atento los pasos de Núñez Feijóo. Pero el dirigente gallego, que se propone, como el resto del partido, salvar los muebles del 26-M, negó ayer haber detectado «movimientos internos» y se descartó como posible futuro líder nacional: «Yo creo que sí, descartamos. Esto no es un depende, es mi opinión, que se la acabo de dar en este momento».

Fuentes del PP desconocen cómo quedará el 26-M el mapa del poder territorial y si el día después, más allá «de los truenos», lloverá sobre Casado. Lo que algunos sí han comenzado a sugerir es que haya cambios, que el presidente dé muestras de haber escuchado al partido, que la dirección se abra a nuevas sensibilidades y que se amplíe el núcleo de los que llevan las riendas de Génova.