Génova da por zanjada la crisis en el PP de Asturias y llama a derrotar al PSOE

Génova da por zanjada la crisis en el PP de Asturias y llama a derrotar al PSOE
Pablo Casado saluda a Mercedes Fernández. / IÑAKI MARTÍNEZ

Fernández y Mallada escenifican una tregua en sus tirantes relaciones y se emplazan a la unidad y el respaldo mutuo

A. SUÁREZ

El PP es un transatlántico de la política y le cuesta mucho asumir los virajes radicales en el rumbo. Y precisamente eso, un viraje radical, supuso la decisión de la dirección nacional de prescindir de la presidenta regional, Mercedes Fernández, para encabezar la candidatura al Principado, situando en su lugar a Teresa Mallada. El golpe de timón sumió a la organización asturiana en una tempestad, fruto de las diferencias entre ambas dirigentes, y solo con el paso de los días las aguas han comenzado a calmarse. Ha tenido que mediar la cúpula estatal desde las alturas de la calle Génova para que en los despachos de la ovetense sede de Manuel Pedregal se comience a aflojar el tono y el pulso interno dé paso a una cierta distensión. Ayer, en Madrid, momentos antes de la reunión del comité ejecutivo, Fernández y Mallada lanzaron mensajes proclives a la conciliación que hacen creer a Pablo Casado y su equipo que el temporal ya amaina y que el objetivo ahora debe ser derrotar al PSOE y gobernar la comunidad.

Lo que se visibilizó a las puertas de la sede popular de Génova fue la continuación de los movimientos de los últimos días. Primero, de la reunión de comienzos de la pasada semana en Madrid en la que se trasladó a la dirección del PP asturiano que no se toleraría un pulso a Mallada ni una obstaculización a su labor como candidata. Segundo, de la visita al Principado de uno de los principales 'fontaneros' del partido para, con reuniones con diputados regionales y alcaldes durante todo el viernes, tratar de articular una unidad que todos saben frágil y precaria, de mínimos. Y, por último, del congreso del PP de Luarca del sábado en el que el secretario general, Luis Venta, garantizó «la ayuda de todos» a la cabeza de cartel para ganar las elecciones de mayo.

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La guinda en ese progresivo proceso de distensión fueron las declaraciones de ayer de Mercedes Fernández. Prudentes y sin excesos, desde luego, pero por primera vez desde que estalló la polémica orientadas a remarcar que en este caso, como en todos, el apoyo del Partido Popular a sus candidatos será «al cien por cien». En un momento en que, anotó, las expectativas electorales en Asturias son «de victoria amplia no, amplísima».

La presidenta regional, eso sí, reivindicó su labor en estos años, en un momento turbulento como el actual en el que en las filas populares se ha manejado la hipótesis de una gestora en caso de que las relaciones con Mallada no pudieran arreglarse por las buenas. Una opción que dijo no haber conocido en ningún momento durante los últimos días. «Fui elegida en un congreso en el que más del 90% de los afiliados me otorgaron su confianza», añadió a modo de refrendo de su legitimidad.

Fernández se dirigió además a quienes tengan la tentación de interpretar la visita del viernes del 'fontanero' de Génova, Juan Carlos Vera, a Asturias, como el remedio mágico que ha restablecido la unidad en el PP regional. «El objetivo no era forjar lo que ya está forjado, cogí un partido bajo mínimos y construí un partido en funcionamiento y unido», zanjó.

Pese a esos 'coletazos' en el discurso de Fernández, los 'malladistas' dieron por bueno su mensaje en la medida en que de forma pública explicita el respaldo del partido a la candidata. «Hay una unidad total, el partido sale reforzado y trabajará para obtener el mejor resultado posible», opinó Mallada cuando fue preguntada sobre el escenario inmediato.

La bandera blanca satisface a los dirigentes de Génova. El vicesecretario de Organización, Javier Maroto, restó dramatismo a la bicefalia y celebró que entre ambas dirigentes se abra una etapa de «entendimiento» que, opinó, debe tener continuidad «trabajando de forma constructiva para que el equipo funcione». Prueba de esa mayor sintonía, indicó, es que ambas -si bien acudieron a la sede de Génova cada una por su lado- compartieron mesa y mantel después con Pablo Casado y los presidentes y candidatos autonómicos.