El Gobierno abre ahora la puerta a incorporar a Irene Montero

La portavoz del Gobierno y ministra en funciones de Educación, Isabel Celaá. / EFE

Celaá subraya que Sánchez solo ha excluido a Iglesias y que «todo lo demás es un escenario abierto»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pablo Iglesias, no; pero de la incorporación en el futuro Consejo de Ministros de Irene Montero, la número dos de Unidos Podemos, se podría hablar. El PSOE dio hoy un paso más en la oferta de un Gobierno de coalición que el jueves relanzó Pedro Sánchez y dejó claro que su único veto es al secretario general de la formación izquierdista. Lo apuntó la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, a primera hora de la mañana y lo remachó, en la habitual rueda de prensa de los viernes, la Portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá.

«Yo no he hablado de Irene Montero con el presidente del Gobierno -admitió la ministra-, pero ayer fue meridianamente claro: el señor Iglesias no cabe en el gabinete, no se dan las condiciones. No ha dicho más de nadie, por tanto todo lo demás es un escenario abierto».

Fuentes gubernamentales sostienen que a pesar de que el líder de Podemos y su portavoz parlamentaria son dirigentes con un marcado perfil político, «no son lo mismo». Y la propia Celaá insistió en esa idea. «No es lo mismo que en el interior de un Gobierno se produzca una discrepancia legítima con miembros de otra fuerza, que eso ocurra con el líder de esa fuerza representativa; los resultados suelen ser diferentes», adujo.

El mensaje choca con lo que hasta ayer mismo venían defendiendo en el partido gubernamental y con lo que en origen planteó el propio Sánchez. La tesis inicial era que podía darse cabida a militantes del partido izquierdista con perfiles técnicos o muy especializados, pero no miembros de la cúpula muy significados. Y el argumento era el mismo que el empleado contra la incorporación de Iglesias: que las enormes discrepancias en asuntos nucleares como el modelo de Estado, la estabilidad presupuestaria o la posición de España en Europa y en el mundo generarían una inestabilidad insuperable.

Ahora, la posición es más flexible. «Que hagan propuestas y veremos - dicen en Moncloa-; de lo que se trata es de empezar a hablar».

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