El Gobierno ya piensa en los créditos extraordinarios para sortear la prórroga

El portavoz de Podemos, Emilio León, interviene en el pleno, con Javier Fernández al fondo, sentado en su escaño. /  PABLO LORENZANA
El portavoz de Podemos, Emilio León, interviene en el pleno, con Javier Fernández al fondo, sentado en su escaño. / PABLO LORENZANA

Fernández culpa a la «vetocracia» de Podemos de un escenario próximo marcado por la demora en las inversiones y los proyectos en el alero

A. SUÁREZ OVIEDO.

No habrá un segundo intento por sacar adelante los presupuestos de 2018, allá por el mes de marzo, como sugirió al Gobierno el portavoz de Podemos, Emilio León, en un ofrecimiento de última hora. El presidente, Javier Fernández, descartó tajantemente esa posibilidad y avanzó que el Ejecutivo se centrará ahora en preparar el decreto de prórroga y en planificar las eventuales leyes de crédito que haya que llevar a la Junta General para sobrellevar las estrecheces de la nueva situación. Que las hay, en forma, por ejemplo, de ralentización de los proyectos de inversión.

De momento, la Consejería de Hacienda habrá de renunciar al proyecto de 4.485 millones y adaptar «de inmediato» al nuevo escenario el presupuesto ahora vigente, de 4.226 millones, a través de un decreto de prórroga. Para «minorar los efectos» de esta situación, que demorará varios meses buena parte de los proyectos de inversión, se llevarán a la Cámara leyes de crédito extraordinario, con la complejidad que ello supone en un Parlamento fragmentado. En eso, y no en otro intento por aprobar las cuentas, trabajará el Ejecutivo socialista en las próximas semanas.

«Inscribo la responsabilidad fundamentalmente en Podemos», dijo el presidente del Principado una vez terminado el pleno, ya bien pasado el mediodía, visiblemente crítico con el proceder del partido morado por entender que su rechazo a las cuentas no tiene que ver tanto con su contenido como con el hecho de que sea el PSOE el que las impulse. «Se han negado a apoyarlas por tercer año consecutivo», razonó, «y creo que ha pesado en ellos menos el sentido de la responsabilidad que el resentimiento con los socialistas». Un razonamiento que abrochó con un argumento similar: «Les pueden menos las cosas que hacemos que lo que somos».

Fernández martilleó un argumento que a buen seguro será uno de los ejes de la precampaña electoral, con las autonómicas de 2019 a la vuelta de la esquina: la preferencia de Podemos por entenderse con la derecha antes que con la izquierda. Habló de su apuesta por las «coaliciones negativas», por una «vetocracia» en la que el partido morado «se apoya» en los vetos de la derecha asturiana. Una actitud que en las filas socialistas se contrapone con el «esfuerzo» propio realizado en estas semanas en busca de un consenso.

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