Inquietud por el debate de la oficialidad y petición de una consulta a las bases

A. S. OVIEDO.

Asumido por la práctica totalidad del partido que Adrián Barbón será el candidato del PSOE a la Presidencia del Principado en 2019, a la espera de ver cómo evoluciona el proceso de primarias, hay otro asunto que sí genera debate interno y que amenaza con tener mucho recorrido: la oficialidad del asturiano. Un planteamiento que se aprobó en el último congreso, y que tiene por tanto el respaldo de la dirección socialista, pero que genera notable incertidumbre. Así se comprobó ayer en el comité autonómico.

Para quienes no forman parte de la nueva mayoría de la Federación Socialista Asturiana, la oficialidad es una cuestión de riesgo. El PSOE viene de una posición históricamente contraria a dar ese paso y ayer fueron varios los dirigentes que plantearon que, como mínimo, habría que someter el asunto a una consulta entre los militantes. Un planteamiento que defendieron, entre otros, el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra; el secretario general de Avilés, Luis Ramón Fernández Huerga; o el portavoz municipal en Gijón, José María Pérez.

Pero el asturiano es también motivo de preocupación en la dirección. La tesis vigente es que la oficialidad se aprobó en el último congreso y que, por tanto, es un mandato incuestionable que no cabe revisar. La cuestión ahora, y en esos términos se expresó ayer Barbón, es encontrar una vía para su aplicación práctica 'a la asturiana', sin tomar referencias de otras comunidades, huyendo de las imposiciones y las obligaciones y garantizando un modelo 'amable'. Con todo, hay en la ejecutiva socialista quien admite que va a ser un debate difícil de controlar.

Porque parece un hecho que la oficialidad va a ser uno de los puntos calientes de la campaña electoral. El Partido Popular ha encontrado en el viraje del PSOE un argumento sobre el que martillear, tomando como punto de comparación la situación en Cataluña y el elemento identitario asociado a la llingua, y no está por la labor de soltar esa presa. En las filas socialistas se confía en que el discurso de esa oficialidad 'amable' tenga recorrido y acabe siendo asumido por una parte mayoritaria de la sociedad asturiana.

Sin embargo, hay quien teme que el partido pueda acabar atrapado entre dos fuegos: el del PP, que alerte del riesgo nacionalista asociado a la llingua, y el de los partidarios más firmes de la oficialidad, que consideren insuficientes las propuestas y los compromisos de la FSA en esta materia.