La izquierda asturiana teme un 'efecto contagio' de la debacle electoral en Andalucía

La izquierda asturiana teme un 'efecto contagio' de la debacle electoral en Andalucía

El Principado muestra su «lógica preocupación» por el avance de Vox y los partidos de la derecha piden «el mismo cambio» para la región

DANIEL FERNÁNDEZ GIJÓN.

El terremoto de las elecciones andaluzas ha sacudido todo el país. Se esperaba un importante retroceso de la izquierda, especialmente del PSOE, y también se vaticinaba el avance de Vox, pero ni en un caso, ni en otro en la medida que ocurrió. En Asturias los resultados han sido acogidos con suma «preocupación» por los partidos de izquierda, a la vez que con esperanza por la derecha, que pide el mismo «cambio» para Asturias que el que han decidido los andaluces.

Los resultados del 2-D, a solo seis meses de la celebración de las elecciones autonómicas, obliga a los partidos asturianos a hacer su análisis interno y a cambiar su estrategia. El puñetazo que ha dado sobre el tablero político Vox ha movido tanto las fichas que toca a todos los partidos a recolocarse de manera preventiva. «Los socialistas en Andalucía están con una pulmonía, pero en el resto de España estamos resfriados», decía ayer un dirigente socialista. Y en Asturias, también.

Adrián Barbón no hará su análisis público de lo ocurrido en Andalucía hasta el miércoles, cuando se celebre la comisión ejecutiva regional. Sin embargo, en su perfil de Twitter, ya advirtió desde el mismo domingo del avance de Vox. En un mensaje en el que citaba unas declaraciones del líder de esta formación, Santiago Abascal, escribió lo siguiente el secretario general de los socialistas asturianos: «'Escuchad bien: nos ha votado para derogar la ley que lucha contra la violencia de género, la que sufren las mujeres por ser mujeres'. Esto es la extrema derecha que ayer sacó 12 diputados en Andalucía».

Los socialistas asturianos seguían ayer convulsionados por la debacle de su partido en la primera cita electoral a la que concurre el partido desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. Y Asturias es uno de los grandes feudos del 'sanchismo'. Temen, como el resto de fuerzas progresistas, un 'efecto contagio' en Asturias. No tanto porque el bloque de izquierdas pueda perder en las elecciones de mayo la mayoría que ahora tiene en el Parlamento -28 diputados frente a los 17 que suman las fuerzas de la derecha-, sino porque la extrema derecha obtenga apoyos suficientes como para conseguir un escaño en esa cita.

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Pero hay otro temor añadido. Los socialistas no han sabido movilizar a su electorado en Andalucía. Tampoco Adelante Andalucía -la coalición Podemos-IU-, cosa que sí ha hecho la derecha. «Eso es preocupante. Tenemos que aprender de lo ocurrido en Andalucía para que aquí no ocurra esa baja participación», explicaba ayer un dirigente del PSOE regional.

A diferencia de la FSA, sí habló el Principado. El consejero de Presidencia y portavoz del Ejecutivo autonómico, Guillermo Martínez, lamentó que el PSOE no haya logrado en Andalucía el resultado «esperado» y mostró su «lógica preocupación por el ascenso de una fuerza como Vox».

En IU, el miedo al 'efecto contagio' en Asturias es compartido. El portavoz en la Junta, Gaspar Llamazares, pidió a los partidos de izquierda hacer «autocrítica para intentar que la gente vuelva a creer en los valores democráticos». «Es alarmante que Vox llegue a un Parlamento por nuestra incapacidad a la hora de movilizar nuestros votos», dijo Llamazares. El diputado también lanzó un dardo a la dirección federal, con el coordinador federal, Alberto Garzón, al frente: «Más que pedir cabezas, como hacen alegremente algunos tertulianos, lo que hay que pedir a la dirección de IU es autocrítica y rectificación, tanto de la disolución en Podemos como de la confusión con la estrategia del procesismo contra el Estado».

En Podemos intentan alejarse de los resultados de Andalucía. «Tratar de extrapolar los resultados a nivel estatal es arriesgado, porque los escenarios políticos en estos momentos son muy variables», dijo ayer el portavoz parlamentario de la formación, Enrique López. Sí manifestó su preocupación en el «auge sobredimensionado» de Vox. Cree que los buenos resultados de este partido se deben al acuerdo PSOE-Ciudadanos de la pasada legislatura y a la «corrupción estructural que padece Andalucía con los últimos gobiernos socialistas, que provocó una desmovilización electoral que supuso que solo el 58% de la ciudadanía votara».

De la preocupación de la izquierda a la euforia en la derecha. Al menos de puertas afuera. En el PP, que puede gobernar en Andalucía por primera vez en 36 años, se defiende que Asturias «merece el mismo cambio» que en la comunidad más grande de España. «Hay mucha similitud entre lo que ha pasado en Andalucía y lo que puede pasar en Asturias tras cuarenta años de políticas socialistas», dijo el secretario general del PP regional, Luis Venta.

De puertas adentro, la euforia es más moderada entre los populares. El despegue de Vox les preocupa, debido a que el principal granero de votos de esta formación está en la derecha. Y con estos recelos afrontarán las próximas elecciones autonómicas. Falta por designar el candidato. Mercedes Fernández, la presidenta del PP asturiano, sigue siendo la primera opción, con la expresidenta de Hunosa Teresa Mallada en la recámara por si Pablo Casado se decanta por un cambio en la cabeza de las listas que, a día de hoy, no parece estar en sus planes.

En Foro aplauden el resultado en Andalucía porque, como explicó su diputado Pedro Leal, «el PSOE empieza a pagar en Andalucía, como pagará en Asturias, la factura de Pedro Sánchez por la entrega de España a populistas e independentistas para asegurarse su puesto en la Moncloa». Ciudadanos, el otro partido que puede ser la alternativa de Gobierno en Andalucía, ve en los resultados de esa comunidad «un castigo al bipartidismo». El portavoz en la Junta General, Nicanor García, considera que su formación «va a ser clave para formar gobierno en todas las instituciones».

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