Más personal en sanidad y gratuidad del 0 a 3, «líneas rojas» de Podemos en el presupuesto

Más personal en sanidad y gratuidad del 0 a 3, «líneas rojas» de Podemos en el presupuesto
La consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, escucha la intervención de Enrique López, nuevo portavoz parlamentario de Podemos, en un pleno de la Junta General del Principado. / EFE / CEREIJIDO

El partido plantea una profunda reforma del gasto público para frenar el «despilfarro» y liberar fondos para financiar los servicios esenciales

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El Gobierno asturiano tiene ya sobre la mesa los compromisos que debe asumir si quiere conseguir el voto favorable de Podemos a los presupuestos de 2019. El partido morado explicó ayer las claves de su propuesta, con la gratuidad de la red educativa de 0 a 3 años como «primera línea roja» que planteará en la negociación con los socialistas. Una medida que, como el incremento del personal en la sanidad para hacer frente al problema de las listas de espera, la formación ve factible financiar a través de una profunda reestructuración del gasto público que corrija los «despilfarros» actuales y libere recursos para atender los servicios esenciales.

La propuesta es ambiciosa porque Podemos sabe de la decisiva importancia de su voto. Salvo sorpresa mayúscula, la hipótesis de un entendimiento del PSOE con el PP, que sí se dio en 2017 pero en unas circunstancias políticas muy peculiares, está descartada. Así que el escenario negociador conduce a un diálogo a tres bandas de los socialistas con el partido morado y con IU, buscando un acuerdo que ha sido imposible en las tres ocasiones anteriores. El pacto es relevante si se tiene en cuenta que el actual es un año de prórroga y que repetir esas mismas estrecheces el próximo ejercicio amenaza con consecuencias nocivas para la economía asturiana. Teniendo en cuenta, además, que en la primavera de 2019 hay elecciones, con lo que ello supone en términos de parálisis de la actividad política en tanto en cuanto un nuevo Ejecutivo no toma las riendas de la situación.

Con este contexto, Podemos reclama al Gobierno de Javier Fernández unos presupuestos «de cambio». Y lo hace a partir de un principio general: una profunda reestructuración del gasto público que haga pivotar la gestión de los servicios básicos sobre la propia administración autonómica, «prescindiendo de intermediarios en compras y concesiones», con el fin de lograr un ahorro económico y una mejor prestación de los mismos. A partir de ahí, de la corrección del «ruinoso» manejo del sector público y de una mayor eficacia en el «mejorable» gasto sanitario, se podrían liberar los fondos necesarios para atender las grandes prioridades.

Podemos fija varias. La gratuidad de la enseñanza de 0 a 3 años será «la primera línea roja» que se traslade al Gobierno socialista. Pero habrá más. Una mayor dotación de personal en la sanidad para hacer frente a las «inaceptables» listas de espera es otro elemento clave. «Los cierres de plantas en hospitales en el verano son ejemplos de las deficiencias de nuestro sistema», señalan desde la dirección del partido.

Entre los grandes asuntos a abordar también estará la mejora de los servicios públicos de empleo, cuya «ineficacia» está, para los responsables del partido morado, contrastada. Es necesaria una «estricta reestructuración de los mismos» desde la perspectiva de su orientación y también en cuanto a su dotación, se anota, con el objetivo de potenciar la creación de puestos de trabajo en la comunidad.

Presupuestos «de cambio»

«Los presupuestos de 2019 deben ser de cambio», resume un portavoz de la formación. «Hay que aprovechar con ellos la nueva fase política y económica y hacer que las cuentas públicas asturianas actúen como motor de dinamización laboral, desarrollo económico y eficacia en la gestión del gasto y los servicios públicos», remacha.

Más allá de números y orientaciones, en clave política el presupuesto de 2019, el último antes de los comicios de primavera, es clave para la formación morada, que no llegó a pactar con el Gobierno en las tres intentonas anteriores. Podemos debe decidir ahora, a las puertas de unas elecciones, si mantiene el desencuentro con el PSOE o si por el contrario vira de posición y abre las puertas a un acuerdo. En el seno del partido hay dirigentes con posturas encontradas. Hay quien es más proclive al consenso ante el peligro de que el electorado penalice en las urnas una actitud en exceso obstruccionista. Y también hay quien sigue recelando de los socialistas, a los que se afea un exceso de «inmovilismo» y una escasa voluntad de cesión, y rechaza un viraje de última hora a la estrategia política mantenida durante toda la legislatura.

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