IU lleva a la negociación del presupuesto una subida del impuesto de las hipotecas

Gimena Llamedo, Enrique López y Dolores Carcedo, ayer, en los pasillos de la Junta General del Principado. / MARIO ROJAS
Gimena Llamedo, Enrique López y Dolores Carcedo, ayer, en los pasillos de la Junta General del Principado. / MARIO ROJAS

Una vez confirmado que la banca pagará el tributo, la coalición ve factible elevar el tipo desde el 1,2% actual hasta un máximo del 1,5%

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Los pasillos y los despachos de la Junta General fueron ayer escenario de los primeros escarceos de la negociación presupuestaria del Gobierno y la Federación Socialista Asturiana con Podemos e IU, después de las reuniones protocolarias de toma de contacto celebradas en los últimos días. Hubo encuentros con ambas fuerzas de la izquierda por separado en un clima algo más optimista que en ejercicios anteriores, una esperanza fundamentada en el reciente acuerdo nacional sellado por los tres partidos en Madrid, pero sin que sea posible alejar del todo la sensación de recelo y mutua desconfianza derivada del triple fracaso de las intentonas anteriores. Aunque el diálogo está muy verde, sobre la mesa hay un planteamiento de Izquierda Unida de elevar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados, conocido comúnmente como impuesto de las hipotecas, una vez confirmado que con la reforma legislativa nacional serán los bancos y no los ciudadanos quienes deban sufragar el coste del tributo.

La necesidad de introducir cambios en la estructura tributaria del Principado es recurrente en el discurso de IU, que en los últimos años ha intentado, sin éxito, abrir nuevos espacios fiscales en materias como el medio ambiente -los gravámenes verdes sobre residuos o emisiones contaminantes a la atmósfera- o sobre las bebidas azucaradas. Iniciativas que llegaron a plasmarse de forma parcial en un acuerdo presupuestario entre PSOE e IU para 2016 que no llegó a prosperar al descolgarse Podemos, y que desde entonces se vieron relegadas a un segundo plano en la discusión política. Pero el reciente debate sobre el impuesto hipotecario, las idas y venidas del Tribunal Supremo y la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de trasladar el impacto del gravamen a los bancos, dejando exento al ciudadano, ha dado a la coalición una vía por la que revitalizar sus planteamientos fiscales.

En el diálogo presupuestario está pues la iniciativa de IU para que el impuesto hipotecario se incremente desde el 1,2% en que ahora está fijado hasta un máximo del 1,5%, el límite permitido ya vigente en siete regiones, caso de Andalucía o Valencia. Entre ambos porcentajes habría una horquilla intermedia de opciones, a la espera de que el Ejecutivo haga sus cálculos económicos y políticos.

El movimiento de la coalición pone en una tesitura interesante al Ejecutivo de Javier Fernández y a la FSA. En el clima político actual, elevar la presión fiscal sobre la banca, aun asumiendo el riesgo de que al final el tributo acabe repercutiendo de forma indirecta sobre quienes contraten una hipoteca, es una propuesta difícil de rechazar. Sobre todo si se tiene en cuenta el escándalo judicial de los últimos días y el apoyo que todos los partidos han ofrecido a la decisión del Ejecutivo de Sánchez de que sean las entidades financieras las que sufraguen el pago del impuesto.

En el extremo contrario está el riesgo de que la derecha exacerbe su discurso de Asturias como «infierno fiscal», teniendo en cuenta, entre otras cosas, el planteamiento del PP nacional de ir más allá de cargar a los bancos el impuesto de las hipotecas y proponer su supresión.

La dificultad del acuerdo está también en la existencia de tres actores implicados. IU ha sido la fuerza más próxima al Ejecutivo en la legislatura, aunque con vaivenes, de ahí que los socialistas quieran que sea parte de la ecuación. Pero Podemos pretende hacer valer el peso de sus nueve escaños, válidos por sí solos para que las cuentas prosperen. Gobierno y partido morado revalidan sus buenas palabras en favor del consenso pero hay mucho trecho que recorrer. En el gabinete, por ejemplo, inquieta que Podemos sea demasiado exigente en sus planteamientos en materia de sanidad en un contexto en el que los recursos extra no son demasiados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos