El nazareno recorrió las calles de Bilbao bajo la lluvia

Costó, pero salió. La lluvia no impidió que los bilbaínos pudieran disfrutar de su procesión más popular. Un chubasquero fue suficiente para que EL NAZARENO recorriese las calles de Bilbao a cubierto. Con algún cambio sobre el programa inicial previsto, arrancó hacia la calle Cortes a un ritmo más rápido de lo normal. Ni el frío ni la brusca bajada de temperaturas quitaron las ganas a los devotos de acompañar a su Cristo. Un aire de semana a la vizcaína. Las saetas se cantaron bajo la lluvia y también en euskera. En Bilbao han comprobado que todo, es, cuestión de fe.