Los partidos miran a Gijón, las cuencas y las alas como claves electorales

Mercedes Fernández y Carmen Moriyón, en la Feria de Muestras de 2016. / DAMIÁN ARIENZA
Mercedes Fernández y Carmen Moriyón, en la Feria de Muestras de 2016. / DAMIÁN ARIENZA

El impacto del salto de Moriyón a la arena política regional, la influencia de la descarbonización y los dos escaños que bailan en Oriente y Occidente, factores decisivos en 2019

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

A apenas ocho meses de la convocatoria electoral de la primavera de 2019, los cuarteles generales de los partidos asturianos bullen de actividad. Se planifican candidaturas, se trabaja en los programas y se perfilan estrategias y tácticas. Se presume una batalla sin cuartel a izquierda y derecha. En el primer caso, con PSOE, Podemos e IU intentando manejar lo mejor posible el balance de una legislatura en la que, pese a sumar 28 diputados, no han conseguido llegar a acuerdos sustanciales. En el segundo, con PP, Foro y Ciudadanos tratando de convertirse en alternativa solvente de gobierno pero sin tener claro si, llegados a ese hipotético escenario, serían capaces de entenderse. En las distintas fuerzas hay una coincidencia general sobre las claves que decantarán el resultado final. Gijón, las cuencas y las alas se perfilan como escenarios decisivos.

Es así por distintas razones. En el caso de Gijón, es la ciudad más poblada de Asturias y por tanto un caladero electoral especialmente apetecible. El panorama político local presenta una enorme fragmentación, lo que constata la dureza de la competencia. Pero la principal novedad es el salto de la alcaldesa, Carmen Moriyón, a la arena autonómica, confirmado en el reciente congreso de Foro que por abrumadora mayoría la designó presidenta del partido y en consecuencia cabeza de cartel al Principado en 2019.

El recuento autonómico en Gijón será por tanto muy relevante para el centro-derecha. Foro confía en que Moriyón arrastre a su candidatura al Principado buena parte del caudal de apoyos que le han permitido ejercer ocho años como alcaldesa. De ser así, sería un golpe duro para sus dos competidores en este espectro ideológico, Partido Popular y Ciudadanos, que no tienen precisamente en la ciudad uno de sus principales bastiones.

Populares y naranjas, sin embargo, consideran que ese 'efecto arrastre' al que apela Foro difícilmente tendrá éxito. Su análisis se sustenta sobre la teoría de que en unas elecciones autonómicas tiene mucho más peso la derivada política nacional, la influencia de las siglas y de sus dirigentes en Madrid, y el discurso que estos emiten, que la variable local y la buena imagen que Moriyón pudiera haber cultivado durante su paso por la alcaldía. Anotan que la falta de un referente estatal es un lastre severo para Foro, cuya marca ven, asimismo, «muy desgastada».

Clave es Gijón pero también trascendental es el comportamiento electoral de las cuencas. Un territorio históricamente afín al PSOE que, no obstante, en los últimos años ha visto cómo su respaldo en el Caudal y en el Nalón iba a menos hasta el punto de que en este momento son sus principales adversarios, IU en Mieres y una alianza de IU y Podemos en Langreo, quienes ostentan las respectivas alcaldías. No extraña, a la luz de esta realidad, que la nueva dirección de la FSA, con Adrián Barbón al frente, se haya fijado como una de sus prioridades recuperar presencia y votos en las comarcas mineras.

Lo que aquí vaya a suceder dependerá en buena medida de las decisiones del Consejo de Ministros y de cómo el Gobierno de Pedro Sánchez maneje el proceso de transición energética que ha puesto sobre la mesa, una descarbonización de la economía cuyo impacto -el cierre de las térmicas, por ejemplo- y plazos -hay temor a un plan 'exprés'- concentra el interés de agentes políticos, económicos y sociales.

Optimismo en el PSOE

La forma en que Sánchez y su ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, manejen este asunto será fundamental para las expectativas del PSOE de crecer en las cuencas. En la dirección socialista se admite que esta es una cuestión delicada, aunque se aguarda una solución solvente y pactada que apuntale su campaña. Al acecho está IU, que espera que la ciudadanía atienda su contundente discurso en defensa del carbón, sobre todo teniendo en cuenta que su más directo competidor, Podemos, tiene aquí uno de sus puntos débiles. El PP, pese a que arrastra la pesada losa de los recortes que sobre los fondos mineros aplicó Mariano Rajoy, no quiere perder comba y es habitual ver a sus dirigentes sobre el terreno trasladando el mensaje de que la izquierda, y sobre todo el PSOE, es el enemigo número uno de las cuencas.

Y no menor es la relevancia de los escaños en juego en las alas. Tradicionalmente el Oriente y el Occidente son territorios favorables a los dos grandes partidos, PSOE y PP, por las dificultades de los más pequeños para llegar al porcentaje de voto que otorga un diputado. En 2015, en un momento de dura polarización, Podemos irrumpió con fuerza y sacó un parlamentario en cada circunscripción. Pero el escenario es ahora diferente y populares y socialistas -y también los más pesimistas en el partido morado, que no son pocos- piensan que Podemos perderá esos dos escaños y aspiran a hacerse con ellos. En un reparto apretado en la Junta, resultarían decisivos.

El PP ha hecho grandes esfuerzos en estos meses por fortalecer su debilitada estructura en las alas y busca que ese trabajo dé sus frutos, aunque los populares son conscientes de la dificultad del reto por la mayor implantación del PSOE sobre el territorio y el 'tirón' electoral de sus alcaldes, que tiñen mayoritariamente de rojo el mapa asturiano. Nadie descarta, en todo caso, que el voto emigrante, como ya pasó en 2012, sea decisivo a la hora de decantar la balanza.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos