Podemos advierte al PSOE de los riesgos de intentar gobernar Asturias a varias bandas

Un momento del pleno de constitución de la Junta General, el pasado lunes, con el grupo parlamentario de Podemos, comenzando por la portavoz, Lorena Gil, en primer plano. / PABLO LORENZANA
Un momento del pleno de constitución de la Junta General, el pasado lunes, con el grupo parlamentario de Podemos, comenzando por la portavoz, Lorena Gil, en primer plano. / PABLO LORENZANA

El partido morado sospecha de un interés de Barbón en pactar la política presupuestaria con Ciudadanos y usar a IU para «blanquearlo»

ANDRÉS SUÁREZOVIEDO.

En el seno de Podemos está bastante asentada la teoría de que están lejos de ser el socio preferente del PSOE que las mayorías parlamentarias surgidas de los comicios del 26-M podrían hacer pensar. El resultado electoral otorga a la suma de las fuerzas de la izquierda, incluyendo a IU, 26 escaños, pero el arranque de la legislatura dista mucho de apuntar a esa alianza, como se acaba de ver en el reparto de los puestos de la Mesa de la Junta General, de la que el partido morado se ha quedado fuera. En su cúpula son varios los dirigentes que observan una apuesta decidida de Adrián Barbón y su equipo por intentar gobernar a golpe de 'geometría variable', pactando a uno u otro lado dependiendo del tema y del momento político, y advierten del riesgo que para la gobernabilidad de Asturias tendría esa estrategia.

No parecía previsible que, pese a la salida de Javier Fernández y la llegada de Barbón, las relaciones entre PSOE y Podemos fueran a pasar del odio al amor en cuestión de días. Pero tampoco era esperable que los primeros escarceos de la legislatura ahondaran aún más en una brecha que algunos creían que había comenzado a suturarse con el pacto presupuestario de 2019. La realidad vuelve a constatar que entre ambas fuerzas sigue habiendo un océano.

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Desde las filas de Podemos no se esconde el malestar con los modos y las maneras de los socialistas. «No tiene sentido que habiendo transcurrido un mes desde las elecciones nadie del PSOE nos haya llamado para comenzar a hablar de la investidura y todos los contactos que se han producido han tenido que ver con un reparto de la Mesa del que nos han excluido», lamenta un dirigente del partido morado. «Nosotros estamos abiertos al diálogo sobre la base de la política y los programas, no para cambalaches», remarcaba la portavoz, Lorena Gil, en una comparecencia en la Junta para abordar otras cuestiones. El descontento es evidente.

En Podemos interpretan que Barbón se siente fuerte sobre la base de sus 20 escaños y dan por hecho que tiene amarrado el apoyo de IU después del acuerdo en la Mesa de la Junta. Esos 22 votos -en realidad le sirven únicamente los 20 de la bancada socialista- aseguran al político lavianés la investidura para, a partir de ahí, gobernar. Dirigentes de la formación morada opinan que el aval de la coalición no es anecdótico sino que serviría para poder «blanquear» hipotéticos acuerdos que el PSOE alcanzara con Ciudadanos.

Está por ver si la salida de Juan Vázquez enturbia la posibilidad de acuerdos entre el PSOE y la formación naranja y si esta opta por un discurso más a la derecha o sigue con la mano tendida, pero en Podemos consideran altamente probable que Barbón busque sacar adelante su política económica, sobre todo en clave presupuestaria, con Ciudadanos. Y que mire a la izquierda, a Podemos, en todo lo que tenga que ver con el capítulo social.

La estrategia, analizan distintos cargos morados, tiene sus peligros, entre otras cosas porque piensan que las políticas sociales -sanidad, educación...- se financian con recursos y que difícilmente Podemos podría compartir un reparto presupuestario en el que se notara la mano de Ciudadanos, con el que la diferencia, sobre todo en fiscalidad, es abismal. La 'geometría variable', razonan, es una apuesta «arriesgada».