Los presidentes regionales del PSOE se unen al Principado contra la rebaja fiscal de Madrid

Adrián Barbón, junto al presidente valenciano, Ximo Puig, en el Congreso durante el debate de investidura. / E. C.
Adrián Barbón, junto al presidente valenciano, Ximo Puig, en el Congreso durante el debate de investidura. / E. C.

Puig, Lambán, García-Page y Fernández Vara se alinean con Barbón y tachan a Ayuso de ser «desleal» con el resto de España

ÓSCAR PANDIELLOGIJÓN.

La llegada de Isabel Díaz Ayuso a la presidencia de la Comunidad de Madrid y su anuncio de la puesta en marcha de una rebaja fiscal «histórica» ha puesto en pie de guerra a los 'barones' autonómicos del PSOE. El primero en abrir fuego contra estas medidas fue el presidente del Principado, Adrián Barbón, quien el pasado miércoles afirmó a preguntas de EL COMERCIO que «no tiene sentido generar competencia fiscal entre comunidades». El líder del Ejecutivo asturiano fue más allá al reclamar que se tenga en cuenta la presión fiscal de cada autonomía a la hora de confeccionar la nueva financiación autonómica y apeló a la responsabilidad de los Gobiernos regionales a la hora de «pedir más dinero» mientras bajan sus impuestos «y devalúan los servicios públicos como en la Comunidad de Madrid».

Con el paso de las horas, Barbón no se ha quedado solo en esta reivindicación. Los presidentes autonómicos socialistas se rebelan contra esta nueva bajada de impuestos anunciada por Ayuso y comparten los argumentos dados por el presidente del Principado para reclamar una mayor «responsabilidad» al Gobierno madrileño, al que le acusan de «competencia desleal» y de fomentar una «competitividad fiscal irresponsable» entre autonomías.

Uno de los más beligerantes contra las medidas anunciadas por la presidenta madrileá fue el jefe del Ejecutivo de Aragón, Javier Lambán. En declaraciones a EL COMERCIO, afirmó ayer que con su nueva postura en materia impositiva, «la Comunidad de Madrid es tramposa y desleal con el conjunto de España». «La concentración del aparato del Estado en la capital, en detrimento de los demás, le permite bajar impuestos poniendo en evidencia a los demás. Mientras se desconcentra el aparato del Estado y se reparten las oportunidades, algo por lo que apuesto, creo que Madrid debería ser negativamente discriminada en el sistema de financiación autonómica», sostiene.

Lambán va más allá. Señala que en lo relativo a gestión, «corrupción incluida», la Comunidad de Madrid «es el exponente más nefasto de la política española». En esta línea también se pronunció ayer el presidente valenciano, Ximo Puig, quien lamentó la senda emprendida por Díaz Ayuso: «Es vieja, está caducada y cuando se aplicó en la Comunidad Valenciana significó recortes y una regresividad fiscal inasumible». También incidió Puig en la necesidad de reformular cuanto antes el modelo de financiación autonómica, ya que en la actualidad hay regiones «con muchos más recursos que otras». A su juicio, es necesario atender a las peculiaridades de cada territorio en este nuevo modelo y, sobre todo, asegurar por ley un «Estado de bienestar potente» en detrimento del «minimizado que impulsa la derecha cuando gobierna».

Más información

La reformulación del modelo de financiación autonómica también es defendida desde Castilla-La Mancha. Su presidente, Emiliano García-Page, afirmó recientemente que «habrá problemas dentro de muy pocos años si no se aborda con urgencia un nuevo modelo». Un cuarto 'barón' socialista, Guillermo Fernández Vara, presidente del Ejecutivo extremeño, señaló ayer al periódico 'Vozpópuli' que el modelo fiscal español «es injusto» para la mayoría de comunidades. «El consejero delegado de cualquier empresa que genera su actividad en toda España paga sus impuestos en Madrid y sus trabajadores más humildes los pagan en el resto de España. Por eso Madrid los puede bajar y los demás no», afirmó el extremeño.

El debate de la financiación

Desde otras comunidades de perfil similar al de Asturias, asimismo, ya se prepara la lucha prevista para los próximos meses para la negociación de la nueva financiación autonómica. Es el caso de Cantabria, cuyo vicepresidente, el socialista Pablo Zuloaga, defiende que el nuevo modelo deba atender a más factores aparte de la cantidad de habitantes de cada región. «No es lo mismo el coste de asegurar los servicios públicos en una ciudad, donde hay mucha más inercia a la hora de afrontar esos gastos que en un territorio con una orografía como Cantabria y que tiene una población dispersa y envejecida», señaló el vicepresidente.