Sánchez compromete «amparo y abrigo» a Asturias ante la transición energética

Pedro Sánchez, arropado por dirigentes socialistas asturianos, llega al escenario del mitin que el PSOE organizó ayer en Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

Quiere que Hunosa sea el «buque insignia» de este proceso y garantiza medidas que den «certidumbre a la industria» regional

ANDRÉS SUÁREZ / ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Pedro Sánchez lanzó ayer en Gijón su campaña para las generales del 28 de abril situando a los potenciales electores ante una dicotomía: o gana y gobierna el PSOE y España «avanza» o lo hacen PP y Ciudadanos, a los que situó rayando con la ultraderecha, y el país «retrocede». Un mensaje sobre el que martilleó en reiteradas ocasiones y que anticipa un escenario preelectoral muy polarizado en el que aquellas cuestiones más vinculadas con las necesidades de las comunidades autónomas van a tener que pelear para hacerse un hueco. Un espacio que esta vez el presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección reservó para la transición energética, sabedor de que es un asunto sensible en el Principado. Su intervención incluyó una doble garantía. Por un lado, que se ofrecerá «amparo y abrigo» a los territorios afectados por esa descarbonización y que en ese proceso Hunosa actuará como «buque insignia». Por otro, medidas que ofrezcan «estabilidad y certidumbre» a un sector industrial que sufre, entre otras cosas, los altos precios de la electricidad.

La visita de Sánchez desbordó las previsiones de los socialistas asturianos, que vieron cómo el espacio reservado para el acto político se quedaba pequeño y varios centenares de personas tenían que seguir las intervenciones desde una sala anexa. A su llegada, tanto el presidente como la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, así como el candidato al Principado, Adrián Barbón, y la aspirante al Ayuntamiento de Gijón, Ana González, se acercaron a saludar y dirigirse a quienes se habían quedado fuera con la promesa del líder socialista de volver al Principado antes de las elecciones pero a una ubicación «con el triple de aforo».

Fue el de Sánchez un discurso en clave de política nacional, adornado con algunas pinceladas asturianas. No hubo alusiones a una de las grandes preocupaciones en la política regional, las infraestructuras, sobre todo al hilo de los cambios anunciados por PP y Foro en la variante de Pajares en caso de que Pablo Casado sea presidente, y su intervención se centró en tratar de enviar un mensaje de tranquilidad a quienes temen que el proceso de transición energética emprendido por su Gobierno se lleve por delante la economía asturiana.

La descarbonización de la economía es inevitable para evitar un «desastre», anotó Sánchez, pero los problemas vienen derivados de la «falta de planificación» que achacó a los anteriores gobiernos del PP. En este punto, remarcó que el «cambio de paradigma» que hay que afrontar se ejecutará de forma «justa», ofreciendo «amparo y abrigo» a los territorios que, como Asturias, ven comprometida en buena medida su tradicional estructura económica.

El dirigente socialista quiso plantear soluciones, aunque lo hizo desde una perspectiva general, sin entrar en concreciones. Habló, por ejemplo, de que la hullera pública Hunosa debe ser «buque insignia y vanguardia» en ese proceso de transición hacia una economía 'verde', y añadió que a buen seguro habrá un acuerdo que le asegure «un futuro». También se refirió a la situación de la industria asturiana, aquejada de distintos problemas, entre ellos el precio de la electricidad, que se visibilizan especialmente en la situación de Alcoa. Las medidas normativas que se preparan le darán «estabilidad y certidumbre», dijo. Todo ello en el marco de una descarbonización que debe huir del «cortoplacismo» y que, según sus cálculos, movilizará 200.000 millones de euros y creará 300.000 empleos.

Más allá de eso, Sánchez se volcó en 'atizar' a PP y Ciudadanos y alertar del riesgo de su «radicalización» por su creciente cercanía a la ultraderecha. Defendió al PSOE como garante de una España «social, feminista e inclusiva» frente a una ultraderecha ante la que hay que «poner pie en pared». Con ese objetivo, llamó a concentrar el voto en la opción socialista y «dar así la espalda a la crispación y el insulto».

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