Sánchez contempla no presentar los Presupuestos si no puede aprobarlos

Sánchez responde a una pregunta del líder del PP durante la sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso./EFE
Sánchez responde a una pregunta del líder del PP durante la sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso. / EFE

El jefe del Ejecutivo se evitaría así el enorme impacto político de que sea el Congreso el que tumbe sus cuentas

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez y el Ministerio de Hacienda insisten en que su idea es llevar al Congreso los Presupuestos Generales del Estado en diciembre para dar comienzo a su tramitación parlamentaria. El jefe del Ejecutivo volvió a repetirlo ayer durante la sesión de control al Gobierno ante una pregunta irónica de Pablo Casado. «¿Señor presidente, coincide con Pedro Sánchez cuando decía que sin Presupuestos había que someterse a una cuestión de confianza o convocar elecciones?», recordó el líder de la oposición. «¿Señor Casado, se acuerda de cuándo presentó el anterior Gobierno su propuesta de Presupuestos a esta Cámara? -replicó Sánchez- El 3 abril. Tengo todavía cuatro meses, según el cronómetro del PP. Pero no se preocupe, antes de que finalice el año este Gobierno cumplirá». Fuentes gubernamentales admiten, sin embargo, que quizá no sea así.

La ministra María Jesús Montero trabaja con denuedo para conseguir el apoyo de los socios de la moción de censura (en una primera fase del PNV) al proyecto que tomará como base el documento suscrito por Sánchez y Pablo Iglesias el pasado 11 de octubre, pero no lo tiene nada fácil. Las fuerzas independentistas ya han dejado claro por activa y por pasiva que no podrán contar con ellos y, aunque el Ejecutivo confíe en que el paso del tiempo pueda atemperar su negativa rotunda, los acontecimientos que están por venir, en concreto, la apertura del juicio oral contra los impulsores del 'procés,' no juegan a su favor.

En el PSOE admiten que la imagen de una derrota parlamentaria de esta envergadura sería difícil de contrarrestar. Los Presupuestos no son una ley cualquiera sino la pieza clave para la ejecución del programa político de los gobiernos y por ese motivo se ha entendido tradicionalmente que el rechazo de la Cámara baja equivale a una pérdida de confianza. Fue así en 1995, cuando CiU, que apoyó la investidura de Felipe González, anunció que presentaría una enmienda a la totalidad contra las cuentas de 1996. La cosa acabó en adelanto electoral.

Precedente

El jefe del Ejecutivo ya ha dejado claro que él no se atendrá a esa lógica y que seguirá gobernando con o sin Presupuestos. Los socialistas dan por hecho que lo hará, al menos, hasta el otoño de 2019. Pero una cosa es hacerlo después de recibir un sonoro sopapo que podría dejarle marca y otra, simplemente, dejar el agua correr. Mariano Rajoy ya sentó precedente cuando decidió no presentar las cuentas de 2018 al final del penúltimo trimestre del año, como dicta el artículo 134 de la Constitución, sabedor de que en el clima de excepcionalidad generado por el intento de secesión impulsado por la Generalitat no podría contar con el imprescindible apoyo del PNV. El PSOE y Podemos lo criticaron, pero ahora prácticamente todas las fuerzas han asumido la anormal práctica con naturalidad.

En la sesión de control de ayer se comprometió, sin embargo, a llevarlos a la Cámara baja en diciembre

En el entorno del presidente admiten que prefieren ahorrarse la foto del fracaso político, aunque aún no se haya tomado una decisión definitiva al respecto. En cualquier caso, dado que los independentistas sí se han mostrado abiertos a apoyar algunas de las medidas que forman parte del pacto presupuestario entre PSOE y Podemos si se presentan como decreto ley de manera independiente -por ejemplo la subida del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros- el Gobierno cree que podría tener gasolina para continuar la legislatura con las cuentas del PP prorrogadas.

Además, su idea es seguir adelante con la reforma de la ley de estabilidad presupuestaria para poder aprobar una senda de déficit que le otorgue más holgura en el gasto y poder así financiar algunas de sus promesas sociales.

 

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