El secesionismo va a por todas sin una idea clara de cómo hacer efectiva la república

Quim Torra visita el domingo las fiestas del barrio de Gracia, en Barcelona./EFE
Quim Torra visita el domingo las fiestas del barrio de Gracia, en Barcelona. / EFE

Sánchez obvia el «ataque al Estado» de Torra y se reunirá con él en otoño en el Palau de la Generalitat

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo -tanto el institucional como el civil- lleva días calentando la manifestación de la Diada del próximo 11 de septiembre, que este año registra hasta la fecha menos inscritos que años anteriores (40.000, unos 10.000 menos que en 2017). Los líderes secesionistas están llamando a la población a que se prepare para un «segundo momento republicano», similar a los hechos de octubre del año pasado, para que esta vez sí convierta a Cataluña en un Estado independiente. «Haremos la República», expresó este lunes el vicepresidente de la Cámara catalana, Josep Costa, uno de los hombres de confianza de Quim Torra y Carles Puigdemont. El consejero de Política Digital, Jordi Puigneró, habló el sábado de un nuevo 27-O.

Las intenciones son claras. Lo que ya no lo es tanto es la estrategia. Ahí, JxCat y Esquerra, y por supuesto la CUP que se mueve en parámetros muy distintos, vuelven a chocar. La unidad de acción brilla por su ausencia, una constante desde que el proceso secesionista arrancó en 2012, lo que vuelve a dejar entrever que el independentismo no sabe cómo completar el ascenso final a la cima. Josep Costa, dirigente de JxCat, afirmó este lunes que el despliegue de la república catalana debe realizarse en función de los impedimentos que vaya poniendo el Estado.

Más que en la hoja de ruta que pudieran estar pergeñando Torra y Puigdemont para que esta vez sí la bandera española deje de ondear en el Palau de la Generalitat, Costa cree que hay que poner el foco en hasta dónde estará dispuesto a llegar el Estado español para sofocar el ejercicio del derecho de autodeterminación. Dicho de otra forma, el independentismo se prepara para volver a organizar un nuevo 1-O y forzar al Gobierno a impedir su celebración como único plan para avanzar en el camino hacia la secesión. «Haremos la república, pero la haremos dependiendo de cómo intenten impedirla», dijo.

Esta es la visión de JxCat. La de Esquerra la verbalizó días atrás el portavoz republicano en Madrid, Joan Tardá, que ahora pasa por ser el más moderado de los soberanistas y que se mostró partidario de negociar un referéndum. Costa negó este lunes esta posibilidad. «Si nos lo ofrecen, sería inteligente aceptarlo», según el dirigente de JxCat, pero de entrada, entiende que «no hay que ir al Congreso a negociar un referéndum».

Ya hace tiempo que los que fueran socios de Gobierno no están en la misma frecuencia de onda. Ambos partidos han tenido que bloquear el Parlamento catalán sin que puedan celebrarse plenos porque siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo se aplica la suspensión de los disputados procesados ordenada por el juez Llarena. Esa suspensión afecta a Puigdemont y JxCat se niega en rotundo. Tienen mes y medio para llegar a un punto de encuentro. Éste es solo un ejemplo de la división que hay en el independentismo, aunque bien es cierto que hasta la fecha JxCat (o en su día el PDeCAT) y ERC han sabido convivir con sus diferencias. A la hora de buscar socios para aprobar las cuentas catalanas también tienen discrepancias: los neoconvergentes cuentan con la CUP, mientras que los republicanos cortejan a los comunes, lo que ya de entrada implicaría una rebaja en la agenda rupturista.

Retirar la rebelión

El independentismo calienta el 11-S y los aniversarios del 1-O y del 27-O, y anuncia movilizaciones masivas, incluso amenaza con nuevas huelgas generales, como la del pasado 3 de octubre, pero también presiona de cara a la reunión que mantendrán en el Palau de la Generalitat Pedro Sánchez y Quim Torra y que el Gobierno catalán confirmó este lunes que tendrá lugar en otoño. Josep Costa, que el viernes se negó a dar la mano al Rey, durante los actos de recuerdo al 17-A, pues considera que no tenía que «rendir pleitesía a nadie», insistió este lunes en que en estos momentos la principal reclamación del independentismo tiene que ver con los políticos presos.

JxCat y ERC chocan en la estrategia y discrepan sobre si hay que negociar o no un referéndum

Antes del juicio contra los líderes del proceso, previsto para el invierno, la Fiscalía deberá pronunciarse de nuevo y es ahí donde el secesionismo le pide a Sánchez que mueva ficha para que se retiren las acusaciones por rebelión, el delito más grave que se les imputa. Desde el soberanismo, en cualquier caso, valoraron este lunes el cambio de tono en el Gobierno respecto al anterior y el hecho de que la respuesta del Ejecutivo a la llamada de Torra a lanzar un «ataque al Estado» se produjera dos días después y tratando de rebajar la tensión, a pesar de la presión de Partido Popular y Ciudadanos.

La fiscal general no ve «delito alguno» en quitar o poner lazos

La fiscal general del Estado, María José Segarra, no cree que haya «delito alguno ni en quitar ni en poner» lazos amarillos a favor del independentismo catalán ya que, a su juicio, es algo que «forma parte de la libertad de expresión», aunque no se pronunció sobre la posibilidad de que a las personas que lo hagan puedan aplicárseles la Ley de Seguridad Ciudadana, ya que no es de su competencia sino del Gobierno de Cataluña. «No me toca responder sobre su aplicación. Son las autoridades gubernativas catalanas las que tomarán las decisiones, seguramente, más oportunas», señaló.

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