Un sonajero une a una fusilada por el franquismo con su familia 83 años después

Martín, a sus 83 años, ha recibido este sábado los restos de su madre. Catalina Muño fue asesinada por fusilamiento por las tropas golpistas franquistas en 1936. La enterraron en una fosa común con el sonajero de su hijo de ocho meses, que ella escondió en su bolsillo. Este objeto único en las fosas de la Guerra Civil hizo posible su identificación. Cuando abrieron la fosa se percataron que junto a los restos de Catalina se encontraban los de otros 120 asesinados. Esta mañana en Cevico de la Torre, Palencia, la familia de Catalina ha vivido emocionada un reencuentro que parecía imposible. Y que, aseguran, a partir de ahora, permitirá a la familia poder descansar, tras enterrar los restos mortales de Catalina Muño.-Redacción-