La música es la disciplina con más candidaturas en el Princesa de las Artes

Por la izquierda, Aarón Zapico, José María Cano, Miguel Zugaza, Ricardo Martí Fluxá, Catalina Luca de Tena y García-Conde, José María Pou, José Lladó, Ara Malikian, Benedetta Tagliabue, María de Corral López-Dóriga, Sandra Rotondo y Sergio G. Sánchez. / DANIEL MORA
Por la izquierda, Aarón Zapico, José María Cano, Miguel Zugaza, Ricardo Martí Fluxá, Catalina Luca de Tena y García-Conde, José María Pou, José Lladó, Ara Malikian, Benedetta Tagliabue, María de Corral López-Dóriga, Sandra Rotondo y Sergio G. Sánchez. / DANIEL MORA

José María Cano, Ara Malikian y José María Pou se estrenan como jurados del galardón que se falla este mediodía

A. VILLACORTA OVIEDO.

Las deliberaciones para otorgar el Premio Princesa de Asturias de las Artes dieron ayer el pistoletazo de salida a la XXXIX edición de los galardones. Un intenso debate a doce bandas, porque doce son los miembros de un jurado al que este año se han sumado tres caras nuevas: las del actor José María Pou, el ex componente de Mecano y pintor José María Cano y el violinista armenio-libanés Ara Malikian. Y es que la música tiene, en esta ocasión, un peso más que notable en esta categoría que el año pasado reconoció al cineasta estadounidense Martin Scorsese -la estrella indiscutible de los Princesa 2018- y que se fallará este mediodía en el Hotel de la Reconquista.

«Donde hay más candidatos es en música, pero es que van desde la música clásica a intérpretes de ópera pasando por directores de orquesta, aunque también hay candidatos fuertes de danza, teatro y artes plásticas», desveló poco antes de comenzar a deliberar en el Salón de Consejos del hotel ovetense Sandra Rotondo, también muy vinculada a esta disciplina.

Lo cierto es que no lo tienen nada fácil, porque, en total, a este premio optan cuarenta candidaturas de diecisiete países, un listado que incluye vacas sagradas de la música española como Serrat o Raphael.

Así que no era de extrañar que el novato Malikian se mostrase un tanto abrumado con la encomienda: «A mí no me gusta ser jurado de esta sección porque creo que comparar a grandes artistas de este nivel es prácticamente imposible. Es un premio que habla del trabajo que ha hecho un artista en toda su vida, así que es un honor y una responsabilidad enorme, pero fue imposible decir que no. Estoy muy emocionado. Hay gente maravillosa. Muy, muy grandes. Y, aunque para mí la música es lo más, hay artistas de otras categorías igual de grandes. Que gane el mejor».

También con ese mismo espíritu de 'fair play' comparecía José María Cano, volcado en la creación pictórica tras su éxito en la musical, que ahora vuelve a atraerle: «Estoy contento de estar aquí. Si no, no habría venido. Yo, en lo personal, llevo años dedicado a la pintura, pero noto la llamada de la música». Y, aun así, se declaraba dueño de «un punto de vista muy abierto»: «Hay muchos nominados de distintas profesiones y son todos gente muy destacada. Hay músicos buenos, arquitectos buenos, bailarines buenos... Es difícil comparar».

La que se mostró dispuesta a barrer para casa fue la arquitecta italiana Benedetta Tagliabue, que aseguró que defenderá alguna candidatura de su ámbito, aunque admitió que resultará complicado llevarse el gato al agua, porque que «hay muchos artistas del mundo de la música, el baile y el arte contemporáneo» en liza.

Lo resumía mejor que nadie Aarón Zapico, alma mater de Forma Antiqva, para quien «este es un premio para disfrutar, aprender, debatir. Seguro que yo voy a tirar por la música porque es el campo que mejor conozco y tenemos candidatos muy interesantes y muy potentes, pero todos los miembros del jurado venimos siempre receptivos y prudentes».

Debate presidencial

Y, entre sesión y sesión, se colaban en la conversación otros debates de no menos envergadura, como el que llevó a la televisión pública a los aspirantes a la Presidencia del Gobierno y opiniones como la de Ricardo Martí Fluxá, presidente del Patronato del Reina Sofía, defensor «del centro» y decidido a impulsar las artes plásticas con su voto: «Me pareció un debate muy interesante en el que se vieron clarísimamente dos polos, que es lo que estamos dilucidando en este momentos los españoles». Un jurado sin miedo a mojarse con diplomacia: «Estuvo particularmente bien el representante de Ciudadanos. Tal vez con un punto demasiado agresivo, pero muy bien. Y también el presidente del Gobierno estuvo muy bien, con una enorme dignidad. Los otros dos representaron su papel. El debate de aquí se presenta mucho más tranquilo», bromeó.

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