«La vida siempre será un misterio y la muerte siempre nos parecerá increíble e injusta»

Svante Pääbo llegará el martes a Oviedo y recogerá su premio el viernes. :: frank vinken/
Svante Pääbo llegará el martes a Oviedo y recogerá su premio el viernes. :: frank vinken

Svante Pääbo Premio Princesa de Investigación Científica y Técnica: «Si tuviera una máquina del tiempo, viajaría al momento en que se encuentran humanos y neandertales y también me encantaría poder hacerlo al futuro»

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

«Ha abierto un nuevo campo de investigación, la paleogenómica, que ha hecho posible conocer la evolución reciente de numerosas especies, incluida la humana». Esa fue la razón del jurado para convertir al biólogo Svante Pääbo (Estocolmo, 1955) en Princesa de Investigación Científica y Técnica. Apasionado de la arqueología y de Egipto, su trabajo empezó con las faraónicas momias y ha evolucionado hacia un viaje en el tiempo cada vez más lejano. Director desde 1997 del Instituto Max Planck de Leipzig, el hijo de una química y un premio Nobel llegará el martes a Asturias para recoger su galardón el viernes. No será la primera vez que se deje ver por estas tierras. La cueva de El Sidrón fue clave en la secuenciación del genoma neandertal que él lideró con mano diestra y tuvo oportunidad de visitarla en 2017.

–Imagine que tiene una máquina del tiempo. ¿A dónde iría y por qué? ¿Qué respuestas trataría de encontrar?

–Un viaje interesante sería estar presente cuando los humanos modernos de África se encontraron con neandertales en algún lugar de Oriente Próximo hace unos 60.000 años. ¿Que pasó? ¿Qué pensaron el uno del otro? Sabemos que tuvieron bebés juntos, pero ¿cómo sucedió eso? ¿Se sentían atraídos el uno por el otro? ¿Cuáles eran sus sentimientos mutuos? ¿Fue uno de ellos el grupo socialmente dominante?

–Ha respondido en un sentido muy científico. Si le pregunto en un plano más personal, ¿a dónde viajaría?

–Ummmm... No le he contestado de una manera científica, pero si tuviera que responderle de nuevo le diría que me gustaría viajar al futuro.

–Pues allá vamos: ¿Cuánto sabemos de nosotros mismos y cuánto nos queda por averiguar en ese futuro que usted querría vivir?

–Sabemos un poco sobre cómo funcionan nuestros cuerpos, pero no tanto sobre cómo lo hacen nuestras mentes. Las condiciones de nuestras vidas aún son un misterio para nosotros, pero creo que eso siempre va a ser así, siempre estaremos confusos y aturdidos respecto a la muerte. Siempre nos va a parecer increíble e injusto que muramos, y más aún que mueran las personas a las que amamos.

–En los últimos años, su trabajo en la paleogenética nos ha dado muchísima información sobre el pasado. ¿Qué será lo próximo? ¿Con qué expectativas trabaja?

–Creo que gradualmente podremos retroceder más en el tiempo hacia restos de homínidos no extinguidos. También descubriremos qué grupos existieron en África cuando los humanos modernos emergieron allí. Espero que también podamos aprender más sobre todo ese proceso. Responder preguntas como: ¿Los diferentes aspectos de nuestra biología evolucionaron en diferentes lugares y en diferentes momentos? ¿O los humanos modernos evolucionan en un tiempo y lugar concreto?

–Usted comenzó trabajando con el ADN de momias egipcias, luego con animales extinguidos, después con neandertales y denisovanos... ¿Cómo ha cambiado y ha ayudado la tecnología en su trabajo? ¿Y cómo afectará la tecnología a futuras investigaciones?

–Como muchas partes de la biología, los avances en la recuperación del ADN antiguo han dependido en gran medida de la nueva tecnología que va apareciendo según pasa el tiempo. En los años 80, la tecnología permitió hacer muchas copias de una molécula de ADN que podría haber sobrevivido en viejas especies, y eso significó un gran paso adelante. A partir de ahí, trabajamos en la adaptación de esta técnica para el ADN antiguo. A principios del milenio surgieron nuevas tecnologías que permitieron secuenciar millones de moléculas de ADN en un hueso de manera rápida y económica. Así que ahora es posible secuenciar todo el ADN en un hueso y luego ver cuáles de estas moléculas de ADN provienen, por ejemplo, de una hominina, al comparar estas moléculas con el genoma humano que ahora está disponible. Y eso ha permitido determinar todos los genomas de neandertales y humanos modernos muertos hace mucho tiempo atrás.

–En España, miramos hacia Alemania, donde usted trabaja, y Suecia, de donde proviene, como paraísos para la ciencia. ¿Lo son para usted?

–Creo que la Sociedad Max Planck en Alemania, donde trabajo, realmente proporciona algo que es como un paraíso para los científicos que hacen investigación básica: tiene fondos adecuados a largo plazo, y los científicos pueden seguir libremente las instrucciones que marquen sus proyectos. No puedo pensar en un mejor lugar para trabajar.

–Dele unos consejos al Gobierno español. Díganos cuál es el mejor sistema para que la investigación ocupe un lugar destacado.

–Oh.... No me corresponde dar consejos. Creo que todos los países deben mirar dónde se encuentran y determinar qué proporción del dinero que tienen debe invertirse en investigación básica a largo plazo y qué parte debería invertirse en una investigación más aplicada, que trabaje de forma más inmediatamente para lograr aplicaciones útiles.

–Ha tenido una relación muy estrecha con los investigadores que trabajan en la cueva asturiana de El Sidrón. ¿Cómo han sido de importante sus fósiles en el Proyecto Genoma Neandertal?

–El Sidrón ha sido muy importante porque ha permitido que se secuenciaran todos los genes de un individuo neandertal y que se compararan con otros neandertales. Nos ha enseñado que los neandertales fueron tan pocos en número que acumularon más mutaciones en sus genes que los humanos modernos. Algunas de esas mutaciones quizás fueron malas para ellos. El Sidron fue también el primer lugar donde nos dimos cuenta de que los ejemplares macho también portaban el cromosoma Y. Otros usaron los datos que nosotros encontramos en Asturias para demostrar que el cromosoma Y neandertal presentaba variaciones diferentes al cromosoma Y de los humanos actuales.

–¿Preparado para viajar a Asturias? ¿Tendrá tiempo para visitar la cueva?

–No voy a tener tiempo de visitar El Sidrón esta vez. Pero espero regresar en otra ocasión y poder hacerlo.

–Se va a reunir con estudiantes de su campo. ¿Qué consejos les va a dar?

–Que se dejen llevar por aquello que les interesa. Si hacemos algo que nos divierte, seguramente lo hagamos bien y además pasemos un buen rato.

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