Viernes, 4 de agosto de 2006
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GIJÓN

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Moreda encuentra su pasado
El barrio gijonés recupera un importante legado sobre la siderúrgica que le da nombre
Moreda encuentra  su pasado
FINALES DE LOS AÑOS 60. Talleres de Moreda, en primer término, y las instalaciones incorporadas a Uninsa, al fondo. / E. C.
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La industria ha escrito la historia de Gijón. La ciudad ha estado siempre vinculada a este sector económico que le ha permitido crecer de forma espectacular en el último siglo y llegar a ser la gran urbe que es en estos momentos. La zona Oeste del concejo, la más cercana al puerto de El Musel, ha sido tradicionalmente la que ha firmado esta parte del pasado gijonés y el nombre de Moreda ocupa, sin lugar a dudas, un puesto principal en él.

La Fábrica de Moreda, en las distintas denominaciones que tuvo en sus más de cien años de historia, fue el gran dinamizador siderúrgico de Gijón durante todo el siglo XX. Fundada en 1879 en París e instalada sobre la zona denominada La Braña, su historia se alargó hasta 1985, cuando abandonó sus terrenos de toda la vida -continuó unos años más en Tremañes bajo el nombre de Tramaes, primero, y Mantenimientos Especializados, después, hasta que sus trabajadores pasaron a Ensidesa-. Trefilería Moreda, que en 1965 se trasladó al otro lado de la carretera, en Tremañes, es el único recuerdo que queda de la gran empresa, puesto que sigue en funcionamiento a día de hoy.

Cuando se realizó el cambio de ubicación de las instalaciones, los terrenos que ocupó la popular industria gijonesa se incorporaron al crecimiento urbanístico de Gijón. Así, se levantó allí un polígono de viviendas y se adecuaron amplias zonas verdes en donde muchos de los nietos de los trabajadores de Moreda juegan y corren. Un barrio, por lo tanto, muy joven que pretende reunir su historia pasada en un libro para que los vecinos y los antiguos trabajadores de la fábrica puedan recordar el pasado de la factoría y transmitirlo a las nuevas generaciones.

Para ello, la Asociación de Vecinos de Moreda, impulsora del proyecto, ha realizado un importante esfuerzo con el objetivo de recuperar documentación gráfica, lo que se fraguó en una exposición realizada el pasado año. Sin embargo, el material recogido es insuficiente para trasladarlo a una publicación sobre el barrio. «Hemos acudido al archivo municipal, pero no hay casi ninguna fotografía de la fábrica», señaló Teresa Escudero, presidenta vecinal, en EL COMERCIO a principios de este mes. Por este motivo, pedía la colaboración a los ex trabajadores para recuperar cualquier material que pudiera ser útil para el proyecto.

La llamada de los vecinos no ha tardado en encontrar respuesta. Un ex directivo de Talleres de Moreda conserva un importantísimo legado que incluye abundantes fotografías de la últimos años de la empresa -periodo precisamente en el que los vecinos encontraban muchas dificultades para recabar información- y documentos, algunos de ellos fechados en 1906. Un material que cederá a los responsables del proyecto.

Rápido crecimiento

El nombre Sociedad de las Minas y Fábrica de Moreda y Gijón fue la primera denominación que obtuvo la popularmente conocida como Fábrica de Moreda cuando fue fundada en 1879. El ingeniero Isidoro Clausel de Cousserges fue el primer director de una empresa que se instaló en una superficie de cuatro hectáreas situada entre las líneas férreas del Noroeste y de Langreo. Un año más tarde entraba en funcionamiento el primer horno alto.

El fuerte crecimiento de la empresa gijonesa en estos primeros años hizo que, en 1886, la sociedad separara las minas y la fábrica, creando así la S. A. Fábricas de Moreda y Gijón. Su buena marcha no pasó inadvertida, puesto que en 1899 la empresa fue adquirida por José Tartiere Lenegre, que cuatro años antes había creado la 'Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbara (SIA).

De esta primera mitad del siglo XX, el material desempolvado recoge más de veinte circulares de 1906 a 1925, así como documentos que recogen aumentos de sueldo. El más antiguo, fechado el 1 de julio de 1906, corresponde a un comunicado del director de la empresa dirigido a los jefes de servicio para que «exijan a todo obrero que se admita a partir del día de la fecha, certificación facultativa que acredite hallarse en buen estado de salud y no padecer ninguna predisposición a contraer ninguna enfermedad o lesión por efecto del trabajo al que se le dedique». Cambios de puestos u horarios de oficina para la Semana Santa, son algunos de los otros temas que se debían tratar.

Asimismo, se encuentra un catálogo de 1930 con todos los servicios que ofrecía las Fábricas de Moreda y Gijón, todavía en manos de SIA: hornos de cok, hornos altos, fundición de acero y hierro, laminación de hierros de todas clases, chapa fina y semifina, hoja de lata, trefilería, construcciones metálicas, ajuste y forja.

La formación de Uninsa

En 1961 se produjo un hecho que cambiaría el devenir de la industria asturiana en la segunda mitad del siglo XX. Las tres siderúrgicas más importantes de Asturias llegaban a un acuerdo de fusión que se concretaría cinco años más tarde: SIA, Fábrica de Mieres y Duro Felguera se convertían en la Unión de Siderúrgicas Asturianas, es decir, Uninsa, que años más tarde se integraría en Ensidesa y levantaría sus nuevas instalaciones en terrenos de Veriña, Fresno, Poago, Montiana y San Andrés de los Tacones. Talleres de Moreda de construcciones metálicas quedaría fuera de la fusión -al igual que la trefilería- y permanecería en aquella zona hasta el año 1985.

De esta última época, los vecinos podrán hacer uso de abundantes fotografías, así como memorias, folletos, planos y documentos que detallan los pasos para formar Uninsa o el acuerdo para el pase de los trabajadores a Tramaes en 1985, poniendo así fin a toda actividad industrial en lo que hoy se conoce como barrio de Moreda. Todo un tesoro del que podrán disfrutar proximamente todos los gijoneses.



 
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