Cocina a la romana

Doce niños aprenden a elaborar platos del Imperio, desde garbanzos aliñados hasta atún con pasas, en el Ateneo de La Calzada

LYDIA ISGIJÓN
EN LA MASA. Tres niñas elaboran una receta romana. / PIÑA/
EN LA MASA. Tres niñas elaboran una receta romana. / PIÑA

El Imperio Romano ha vuelto a Gijón. Desde el pasado lunes el Ateneo de La Calzada organiza un taller infantil llamado Schola Coquinaria, donde los niños aprenden a cocinar los platos que comían nuestros antepasados. El nombre del curso es una referencia irónica al latín «para que los pequeños también se familiaricen con la lengua madre», apuntó la monitora, Pilar Martín.

Se ofertaban doce plazas, que estaban dirigidas a niños y niñas de entre 8 y 10 años. Y la respuesta fue satisfactoria: se llenaron todas las vacantes y los pequeños se lo están «pasando en grande». Rodrigo, de 13 años, es la estrella del grupo por ser el mayor y el único chico. Pilar Martín reconoce que «el niño lo lleva muy bien. Se nota que le gusta esto y que ya sabía algo de cocina antes de venir». Hay muchos participantes que a pesar de su corta edad «ya vienen con conocimientos de casa, muchos ayudan a sus madres a hacer postres y pequeñas cosas», señala Pilar.

El taller, que finalizará el viernes, ocupa casi toda la mañana de los niños. A las 11 horas comienzan el curso con una planificación del día y una charla donde se comentan las costumbres y aspectos de la vida cotidiana de la sociedad romana: a qué horas solían comer y cuántas comidas se hacían al día. «Así, los niños se van familiarizando con la cultura romana a la vez que se divierten en la cocina», comenta la monitora.

Tras esta pequeña clase teórica, los niños comienzan a faenar hacia las 11.15 horas. «Están divididos en tres grupos: uno se encarga de los entrantes, otro del plato principal y otro del postre». Los grupos van rotando por recetas sencillas que tienen relación con el primer libro de recetas romano, el de Marco Gavio Apicio, 'De re coquinaria libri decem' (los diez libros de cocina). Ya han hecho pan, queso fresco, rollitos de carne, morcilla y garbanzos aliñados. La receta para hoy será atún en salsa con pasas y cebollas.

Además de cocinar, los participantes en el curso tienen que poner la mesa y dejarlo todo limpio al acabar. «Así aprenden a recoger y fregar los platos y lo hacen cuando llegan a casa», apuntó Pilar.

Mañana, a la Campa

Mañana, día en el que finaliza el taller, los niños harán una excursión a la Campa de Torres, donde tomarán su comida al aire libre. De este modo, se acercarán al patrimonio arqueológico romano que se conserva en la ciudad.

Éste es el primer año que se celebra un taller de estas características y ha resultado «muy satisfactorio. Hemos visto que los niños se lo pasan estupendamente y que los padres también están contentos porque luego ayudan en casa», resalta la monitora.