Millares está en boga

El único asturiano que compite en la Liga de las estrellas del remo narra sus inicios, sus éxitos y sus proyectos de futuro

ALBERTO HUERGAAVILÉS
CASTROURDIALES. Miguel Ángel Millares, tercero por la izquierda, en pleno esfuerzo durante una de las últimas pruebas de la Liga ACT. / E. C./
CASTROURDIALES. Miguel Ángel Millares, tercero por la izquierda, en pleno esfuerzo durante una de las últimas pruebas de la Liga ACT. / E. C.

«Cuando eres bueno en banco móvil adaptarse al banco fijo resulta más fácil, pero el primer mes es durísimo. Al principio lo pasas muy mal. Acabas los entrenamientos sangrando, con unas heridas increíbles, pero luego ya sólo importa la maquinaria que tengas dentro». Miguel Ángel Millares es el único asturiano que participa en la Liga ACT. Es una estrella en lo suyo. Rema con Castro (Castrourdiales, no Castropol, donde se formó). La creación de la Liga ACT, los problemas con la Federación Española de Remo y una oferta de Orio irrechazable le hicieron cambiar de bancada. Millares es ahora una pieza codiciada por los equipos punteros. «Ahora vivo del remo. Estoy haciendo lo que me gusta y gano lo suficiente como para seguir en ello, aunque sin grandes alardes. Nuestros sueldos son como los de cualquier trabajador medio, pero merece la pena».

Este «asturiano, aunque de Ribadeo», vio como todo Castrourdiales coreaba su nombre, al igual que el de sus compañeros, tras ganar la Bandera de Castro: «Fue impresionante. Hacía varios años que esta trainera no ganaba en su bandera y nosotros lo hicimos bajando el récord del campo de regatas. Estaba el muelle a tope y eso es una pasada», recuerda. Y en su retina conserva esos momentos en que 'La Marinera' era empujada por los aficionados vestidos de rojo desde tierra en un último largo de los que impresionan y que ahora hacen albergar esperanzas para La Concha: «Se te ponen los pelos de punta cuando te viene un paisano mayor con lágrimas en los ojos para darte las gracias».

Las traineras y su afición son diferentes a las de cualquier otro deporte. Da igual dónde se celebren. Si se viste de verde es que eres de Hondarribia, de amarillo defiendes a los aguiluchos de Orio, de rojo animas Castro (también Laredo, Cabo de Cruz y Zumaia), de azul luce Urdaibai (igual que Zarautz y Astillero), de rosa se apoya a Pasai Donibane y de blanco se va con Mecos. Todos tienen sus distintivos. Cada porción de tierra, cada color, apoya a una trainera y los gritos llegan a los fornidos remeros.

Remar con doce años

Millares comenzó a remar a los doce años en el club de Ribadeo, pero como remero se formó en Asturias, justo antes de tener que emigrar ante el bajón del remo regional. Su primera experiencia en este lado del Puente de los Santos fue en Remeros del Eo de Vegadeo, desde donde pasó a Castropol. «En 2003 hicimos una de las temporadas más bonitas que recuerdo», dice Millares con un leve acento vasco en sus palabras. «Ganamos el campeonato de España en el 8- y el de bateles, pero mi meta era continuar en la selección y participar en Sydney, pero...». Esa misma temporada tuvo que abandonar la selección por discrepancias con los directivos, más preocupados en sus propios intereses y perpetuarse en los cargos que en defender a unos remeros a los que bajaron del banco móvil. Fueron los casos de Jaime Ríos, Mauri Monteserín, Rubén Álvarez y el propio Millares: «En España el remo ha bajado mucho. Cuando empezaba éramos 28 skiff en un campeonato de España. Ahora pasan a la final directamente y nosotros remábamos hasta cuatro eliminatorias».

Asturias no es diferente. «La única trainera que había con nivel era la de Castropol, pero en 2003 se vino abajo cuando nos fuimos casi todos». Él rema en Castro; Mauri Monteserín y Enrique López lo hacen en Astillero y son cotizados remeros. Los tres formaban parte de aquella trainera. Ahora los verdes de Castropol bogan en la segunda categoría, la Liga Noroeste con otros barcos gallegos.

Cuando la vida de Millares se desligó de Castropol fue para fichar por Orio. «Por la mañana trabajaba en el mantenimiento de las instalaciones y por la tarde remaba. Es algo muy común que te ofrezcan un contrato para ficharte y que remes con un equipo». Pero no se asentó definitivamente. En 2004 fichó por Astillero e hizo historia con la trainera de la bahía de Santander. Ganaron La Concha Y con récord.

La olimpiada

«Todos los equipos tenemos la mente puesta en La Concha. Da igual que estemos en la ACT o no. Todos nos preparamos para eso». Millares parece que no tendrá problemas para remar en la playa donostiarra entre los montes Igueldo y Urgull. No será su primera bandera de La Concha y todo dependerá de que lo alineé José Luis Korta, un histórico del remo: «Hasta ahora me ha colocado en todas las pruebas importantes. Espero que para La Concha siga igual». A él no le preocupa que la avenida San Pedro (la calle 1) sea considerada maldita -dicen que a mitad de calle es como si una mano frenase tu avance y se llama así porque siempre le toca en suerte a Sanpedrotarrak, de Pasajes de San Pedro- o que pueda remar Astillero, excluido de la ACT por supuesto dopaje al negarse sus remeros el año pasado a pasar un control antidoping. «En La Concha tienen que estar los mejores. Si no ganas en San Sebastián da igual lo que hayas hecho en la ACT». Esa es la muestra de lo que significa la bandera donostiarra para los remeros. Inscribir el nombre en el palmarés es todo un éxito. Sería una buena manera de olvidar -o recordar, hay para todos los gustos- los duros entrenamientos, los callos de las manos, la sangre dejada en las bancadas cada día Millares será el representante asturiano en la olimpiada del remo, seguirá siendo el único que está en boga.