El sonido de 186 fuelles atronó Llanes

Diez bandas participaron en el VIII Encuentro Regional de Gaiteros

GUILLERMO F. BUERGOLLANES
ANFITRIONES. La banda del Llacín, de Llanes, fue la que aportó un mayor número de gaiteros y tamboriteros al desfile. / D. ESPINOSA/
ANFITRIONES. La banda del Llacín, de Llanes, fue la que aportó un mayor número de gaiteros y tamboriteros al desfile. / D. ESPINOSA

Sin apenas tiempo para reponerse de los festejos matinales, los sanrocudos corrieron prestos a enfrentarse a una dilatada jornada vespertina con más pasacalles y el VIII Encuentro Regional de Gaiteros. El pasodoble 'España cañí' volvió a ser la excusa perfecta para inundar de simpatizantes la arteria principal de la villa, desde La Paz hasta la Venta de la Uña.

No obstante, minutos después de que las diez bandas de gaiteros pisasen el asfalto para realizar el mismo recorrido, la lluvia volvió a hacer acto de presencia. Primero de forma tenue y a continuación con mayor insistencia. Eso sí, el ordenado desfile no corrió peligro porque el ánimo de los romeros era ayer infranqueable. Por todos los rincones y plazuelas de la villa el numeroso público llevó en volandas a los 186 gaiteros.

Encabezaban la comitiva dos intérpretes locales: Ignacio Noriega, el incombustible gaitero de San Roque del Acebal, y el tamboritero Manolín Vela, su más fiel escudero. La barandilla de piedra del paseo de Posada Herrera y la totalidad de las aceras de la villa eran un hervidero humano para saludar el paso de las bandas La Tayuela de Mecer, de Madrid; Noega, de Gijón; Güestia, de Pola de Lena; L'Alloru, de Balmori; Corvera; Xácara, de Oviedo; Villa de Avilés; Villa de Xixón; Esbardu, de Avilés, y Llacín, de Porrúa.

Tras el recorrido programado, se concentraron bajo la carpa de La Bombilla, donde ofrecieron un variado concierto. Desde allí, al menos media docena de bandas tomaron el camino de las calles de la villa para brindar en esquinas y plazas las más brillantes pinceladas de su repertorio.

Superadas las ocho de la tarde la lluvia continuaba, pero la aparición del arco iris abrió el corazón de los sanrocudos. Quienes no necesitaban especiales motivaciones eran aquéllos que, desde varias horas antes, participaban en una espicha programada por la comisión de festejos, donde la sidra y las ruedas de churros eran el bien más solicitado.

Al caer la noche llegó uno de los momentos más esperados: la multitudinaria Danza Prima. Formada en la calle de San Agustín, trasladó a cientos de participantes, con los brazos entrelazados, hasta la plaza de Parres Sobrino, el centro neurálgico de los sanroquinos.

El espectáculo cambió nuevamente de escenario y se ubicó entonces en la playa de El Sablón, donde volvieron a atronar los fuelles. Cada una de las bandas de gaiteros interpretó una pieza y seguidamente tomaron el relevo las voces del porruano Celestino Rozada y de Chus Pedro, cantante de Nuberu.

Fuegos artificiales

A continuación se rindió un homenaje a José Manuel Tejedor que, a sus 33 años, está considerado el 'Indurain de la gaita', lo que atestiguan su virtuosismo y su reconocida trayectoria. El avilesino interpretó tres piezas subido a un castillete de la muralla medieval llanisca. A su fin, todas las bandas se unieron para tocar el 'Asturias Patria Querida' y dieron paso a los fuegos artificiales de la pirotecnia Pablo, de Cangas de Narcea -campeona del mundo en el año 2002 en Roma-. El espectáculo, genuina combinación de luz y sonido, atrapó por completo a las miles de personas que lo presenciaron a orillas del mar.

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