El talit es un manto

La Casina-Sinagoga de El Fontán celebró una jornada de puertas abiertas para dar a conocer la cultura y la gastronomía judías

A. F. A.OVIEDO
OBJETOS RITUALES. Estaban expuestos, con explicaciones sobre su utilidad. / MARIO ROJAS/
OBJETOS RITUALES. Estaban expuestos, con explicaciones sobre su utilidad. / MARIO ROJAS

¿Qué es un talit? La respuesta está en los Números, uno de los cinco libros que conforman el Pentateuco de La Biblia. En concreto, en el capítulo 15, versículos 37-41. Quienes acudieron ayer a la Casina-Sinagoga dentro de la VII Jornada Europea de la Cultura Judía pudieron aprender que el talit es un manto de oración y pudieron verlo de cerca. Porque ahí radicaba el objetivo de ese día de puertas abiertas: acercar la cultura judía a todo el mundo.

«Somos muy desconocidos y mucha gente se sorprende cuando yo les digo que, por ser católicos, tendrían que conocer más el judaísmo, porque todo está en La Biblia, desde los orígenes de nuestra cultura a muchas normas de convivencia e, incluso, de higiene», explicaba Aida Oceransky, portavoz de la comunidad judía en Oviedo. «En Asturias somos pocos, 130 o 140», indica Oceransky, quien calcula que en España «hay unos 15.000 judíos».

Aún así, se sienten unidos, y eso es lo que querían mostrar ayer, enseñando sus objetos rituales y parte de su gastronomía a los interesados en profundizar en su mundo. «Lo más importante son los objetos de uso diario, como los kipá (gorros que usan los hombres), los tefilín (puños que se utilizan para orar), o el talit (manto) y todo lo que gira alrededor del sabbat», apunta Oceransky.

En la Casina-Sinagoga de El Fontán, cedida por el Ayuntamiento, hay muchos objetos rituales. Además de los enumerados, podía verse una menorah (candelabro de siete brazos), que no es lo mismo que la janukiá (candelabro de nueve brazos que se utiliza en Januká, la fiesta de las luces), aunque se parezca.

Dulces y actualidad

Los detalles son importantes. Y por eso, además de sus objetos rituales, la comunidad judía ovetense quiso mostrar su gastronomía, ofreciendo una selección de dulces sefardís a los visitantes. Además, los curiosos pudieron llevarse un pequeño recetario para cocinar en casa fartalejos o fijuelas. Pero la dulzura dejó paso a temas más amargos, como la política internacional.

La situación en Oriente Medio es un problema que los judíos asturianos sienten como propio y Oceransky se mostró tajante: «Palestina podría tener su país, pero los países árabes no quisieron y tienen a los palestinos viviendo en campos de refugiados como ciudadanos de quinta categoría. Israel tiene la mejor escritura de propiedad posible sobre sus tierras, La Biblia».

El reciente conflicto de Líbano tampoco faltó en la reflexión. «Todos los países hablan, pero nadie se quiere hacer cargo de la primera condición de la resolución, que es desarmar a Hezbulá», manifestó Oceransky.

Los concejales Óscar Cuetos y Agustín Iglesias Caunedo asistieron al encuentro con la comunidad judía en nombre del Ayuntamiento. Oviedo pertenece a la Red de Juderías de España por iniciativa del Consistorio y ayer celebró el día de la cultura judía con ciudades de otros 30 países, desde Gran Bretaña a la República Checa, y con otras 20 ciudades españolas. Para cerrar la jornada, por la tarde hubo un concierto de música sefardí a cargo de Paco Díez en el Auditorio.

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