Del 'pick up' al top manta

Con el cierre de Discoteca desaparece la tienda de música por excelencia para varias generaciones de gijoneses comprendidas entre el tocadiscos y el DVD

M. MOROGIJÓN
ÍDOLO. Ramón, del Dúo Dinámico, rodeado de admiradoras. / E. C./
ÍDOLO. Ramón, del Dúo Dinámico, rodeado de admiradoras. / E. C.

Cincuenta años de historia dan para mucho en términos biológicos y si el que envejece en lugar de una persona es una tienda, entonces la evolución es mejor trazarla en parámetros tecnológicos. Y por eso se puede decir que Discoteca, la tienda de música por excelencia para varias generaciones de gijoneses, ha completado el tránsito desde el 'pick up' (el tocadiscos) hasta el DVD y el top manta.

La tienda irrumpió con fuerza en Gijón a mediados de los cincuenta siguiendo la estela de negocios como Electrogás, Radio Electra, Mercurio y Radio Norte, pero no tardó en convertirse por méritos propios en la referencia musical. La época dorada de Discoteca tiene dos nombres propios. Los de los hermanos Sergio y Benito Morán de la Huerta. Ellos fueron los que pusieron en marcha el negocio en Gijón y lo extendieron con éxito por las otras dos grandes ciudades asturianas: Oviedo y Avilés.

La tienda, que siempre estuvo en la céntrica calle de San Bernardo, empezó vendiendo música en vinilo -singles y elepés-. Unas cabinas con altavoces permitían escuchar antes de comprar. Además de discos, se comercializaban maletas de tocadiscos, aparatos de alta fidelidad y las primeras televisiones que tuvieron a su alcance los gijoneses. También tuvo gran repercusión en aquellos primeros años el taller de reparaciones.

Corrían los años sesenta y setenta y Discoteca estaba en boca de todo Gijón gracias a eficaces campañas de marketing. Una de ellas consistía en ir a buscar a los hoteles a los ídolos españoles de la canción del momento que venían a actuar a la ciudad y ponerlos en contacto en la tienda con sus admiradores. Por este procedimiento se organizaron auténticas tremolinas con cantantes como el Dúo Dinámico, Manolo Escobar, Raphael y José Guardiola.

Por si esto fuera poco las personas embarcadas en aquel proyecto no paraban de ingeniar formas de atraer la atención de la potencial clientela. Así surgieron las ideas de organizar concursos de yenka, audiciones de discos y retransmisiones televisivas, de gran poder de convocatoria en la época.

Con la llegada del vídeo, Discoteca acogió también uno de los primeros videoclubes de Gijón. En los años noventa llegó la crisis y se produjo la primera clausura de las tiendas, algunas de las cuales, como la de Gijón, volvió a resurgir con una nueva sociedad.

Quien ha vivido en primera persona cada uno de los éxitos y penurias de Discoteca es Enrique González Rodríguez, Kike para los amigos. Empezó de pinche y dependiente a los 16 años y ayer, a punto de cumplir los 66, le tocó pasar el mal trago de echar el cierre para siempre.