Hallan una pintura mural que podría datar del siglo XVI en la iglesia cabraliega de San Miguel

La obra del templo de Asiego, en la cara Norte de la cabecera, representa la Última Cena de Jesucristo El restaurador Jesús Puras la atribuye al taller que pintó San Pedro de Mier

BLANCA M. GARCÍAASIEGO
PIGMENTOS. Judas Iscariote, en el lado izquierdo, y apóstoles como San Juan, San Felipe y Santiago en el dibujo de la Última Cena encontrado en Asiego. / DAVID ESPINOSA/
PIGMENTOS. Judas Iscariote, en el lado izquierdo, y apóstoles como San Juan, San Felipe y Santiago en el dibujo de la Última Cena encontrado en Asiego. / DAVID ESPINOSA

Un nuevo descubrimiento que ha ido saliendo a la luz durante la última semana en la iglesia de San Miguel de Carreña, en Asiego (Cabrales), acaba de abrir la puerta a la posibilidad de que un mismo taller o escuela fuera el autor de algunas de las principales pinturas murales de los templos de la comarca oriental. Un equipo dirigido por el restaurador Jesús Puras, que desde la década de los años 90 lleva recuperando en distintas fases las pinturas de esta parroquia, acaba de encontrar un dibujo que podría datar de finales del siglo XVI que representa la Última Cena de Jesucristo.

«Con la que más similitudes guarda esta pintura es con otra Santa Cena que destapamos en los años 90 en el templo de San Pedro de Mier (Peñamellera Alta). Ambas están situadas en el mismo lugar y presentan idénticas características», señala Puras, quien ve asimismo matices de este tipo en un Vía Crucis de Santa María del Mercado (Cangas de Onís) y otros monumentos del Oriente de Asturias. «Habría que estudiar si realmente hubo un taller en esta zona que se ocupó de todas ellas», agregó.

La obra de Asiego, del Eclecticismo manierista o del estilo también conocido como Romanismo manierista, ocupa 5,22 metros de ancho por 1,35 metros de alto y estaba oculta bajo un encalado blanco en el interior de la cabecera por el lado Norte. En concreto, justo debajo del lugar en el que terminaría otra pintura en la que se ve a los Cuatro Evangelistas y al Padre Eterno situada en el techo de la bóveda y parte de los dos laterales.

El restaurador explica que sobre la Santa Cena había dos capas de cal, una primera que probablemente fue creada hace aproximadamente un siglo y la otra superpuesta quizás a finales de la Guerra Civil. Para destaparla, la parroquia había pedido una subvención a la Consejería de Cultura de unos 5.000 euros. Así, junto a Puras, las restauradoras Begoña Ovies, Cristina Domenech, Jimena Rodríguez y Carolina Díez comenzaron la semana pasada los trabajos de recuperación, que se prolongarán hasta mediados de noviembre.

Medios manuales

Las primeras intervenciones consisten en ir eliminando «con bisturí» -en lugar de los elementos químicos que suelen ser necesarios en este tipo de intervenciones- la cal del dibujo, que ya ha sido levantada prácticamente en todo el lado derecho. Hasta ahora, se pueden apreciar apóstoles como San Juan, San Felipe, Santiago y Judas Iscariote, mientras el equipo está a punto de descubrir la parte en la que se encontraría Jesucristo para continuar por el lado izquierdo.

Según Puras, aunque su estado de conservación no es muy bueno y presenta un color blanquecino, «la pintura está muy bien fijada». Además, el equipo tiene previsto utilizar una impregnación incolora que permitirá que aquélla recupere parte de su tono original. Tanto la Última Cena como el resto de la decoración pictórica de la cabecera -el lugar donde se coloca el altar-, utilizan básicamente una mezcla cuya base son tres pigmentos minerales, cal y humo de quemar que dan como resultado los colores de las paredes.

Para el restaurador, «éste es uno de los conjuntos pictóricos de más calidad de todo el Oriente», ya que presenta «muchísima precisión en los detalles». Además de los Cuatro Evangelistas y de la Última Cena, se halla en el muro trestero de la cabecera una obra que simula un retablo arquitectónico que muestra el Calvario en el ático y una representación de San Pedro y San Pablo en el primer piso.

El objetivo del equipo de Puras ha sido ir restaurando paulatinamente todos estos dibujos de una iglesia que, según los historiadores, se calcula que fue construida a finales del siglo XIV.