25 años sobre el asfalto

La XIX Reunión Internacional de Motos Antiguas reúne en Colombres a cerca de 600 joyas nacidas hace más de un cuarto de siglo

BLANCA M. GARCÍACOLOMBRES
SIDECAR. Algunas de las reliquias que se vieron desfilar ayer por Colombres. / DAVID ESPINOSA/
SIDECAR. Algunas de las reliquias que se vieron desfilar ayer por Colombres. / DAVID ESPINOSA

Chaqueta de cartero, gafas para parar el viento y, detrás, kilómetros y kilómetros acompañado del rugido inconfundible de su Sanglas 350 del año 55. Ése era Kike Martín, uno de los cerca de 600 participantes -sin contar a los que se acercaron por curiosidad con un vehículo de dos ruedas moderno- que desde el pasado miércoles y hasta hoy han convertido Colombres en capital motera para asistir a la concentración número 19 conocida como la Reunión Internacional de Motos Antiguas.

«Yo vengo de Comillas, pero aquí está mucha gente a la que hay que reconocerle el mérito de haber llegado desde Alemania, Francia e Inglaterra prácticamente con un cachivache. Es como si comparas que tengas que hacer un viaje subido a un Seiscientos o a un BMW de los de ahora», comentaba Martín, un asiduo a este encuentro que invirtió cerca de 5.000 euros en arreglar su Sanglas cuando la adquirió. «Para mí ésta es la mejor reunión de motos. El año pasado traje una BSA inglesa, pero me dejó tirado y tuve que volver en remolque».

Brough Superior

Como él, a la concentración que cada año organiza el motoclub Pistón llegaron, entre otras reliquias, las AJS, las BMW con sidecar típicas de la segunda Guerra Mundial, las Brough Superior de los años 30 y las Vincent. El requisito: que las que se inscribieran tuvieran como mínimo 25 años de antigüedad. «Aquí calculo que hubo unas 350 motos que se habían inscrito ya el lunes, más otras 100 ó 200 que lo hicieron más tarde, y a todo eso hay que sumar unas 70 más que no están inscritas y otras 60 que llevó el personal de la organización», explicó, por su parte, Guillermo Castañón, uno de los que colabora con el motoclub en la puesta en marcha del evento.

De entre todas las joyas, una de las más fotografiadas fue, sin duda, una Motoconfort de 1955 con la que había llegado desde Francia enfundado junto a su compañera con una vestimenta muy propia de la época Bourasseau Jérône. «Esta moto la compraría hace unos cinco años, pero ésta es la primera vez que venimos a Colombres», afirmaba.

Durante todo el día de ayer, la capital de Ribadedeva acogió con motivo de la concentración una feria-mercadillo de piezas antiguas, una gran paella para dar de comer a todos los moteros, la subida cronometrada Bustio-Colombres para los modelos de 2 y 4 tiempos y los de sidecar, la entrega de trofeos y una cena en el hotel Mirador de La Franca. Además, durante estos días la reunión ha organizado una exposición de motos Sanglas, la conocida como ruta de las 5.000 curvas, el Rally Posada de Valdeón y otra ruta de 210 kilómetros por los Picos de Europa con salida desde Cabrales.

Los actos se cerrarán hoy de nuevo con la feria-mercadillo, una visita al monasterio de Santo Toribio y una gran fabada. La despedida de la Reunión Internacional está prevista a las seis de la tarde.