Un Sporting sobresaliente golea al Tenerife

Gerardo, por partida doble, Congo y Andreu firmaron una victoria brillante que conduce al equipo a puestos de ascenso a Primera

MANUEL ROSETYSANTA CRUZ DE TENERIFE. ENVIADO ESPECIAL
PRECISIÓN. David Barral trata de avanzar con el balón ante un rival tinerfeñista en el partido jugado ayer en el Heliodoro Rodríguez López. / MIGUEL BARRETO/
PRECISIÓN. David Barral trata de avanzar con el balón ante un rival tinerfeñista en el partido jugado ayer en el Heliodoro Rodríguez López. / MIGUEL BARRETO

El Sporting impartió una lección de fútbol en el Heliodoro Rodríguez López. El equipo rojiblanco ganó en Tenerife con autoridad y hasta fue corta la victoria a pesar del abultado resultado. El conjunto de Preciado hizo un soberbio primer tiempo para mantener el ritmo de superioridad de una forma más práctica en el segundo, ante un equipo que se rindió a la evidencia.

Inicialmente, los dos rivales afrontaron el encuentro con las alineaciones aparentemente previstas, con un 4-4-2 teórico. El Tenerife eligió el campo y dejó a los rojiblancos con el sol en contra, lo que no fue impedimento para desarrollar su juego con una tranquilidad y claridad que sorprendió a los locales. El Sporting salió más metido en el partido, le cerró los espacios al conjunto isleño y lo superó con facilidad, salvo en acciones esporádicas, con más errores defensivos que acierto de los rivales.

El equipo de Preciado desarrolló el guión a la perfección, con una zaga adelantada, las líneas muy juntas, presión a tope en todas las zonas del campo y mucho toque.

Barral dio el primer aviso, en un remate en plancha, e intervino en las dos siguiente acciones, que acabaron en gol. El primero llegó en una combinación perfecta de Congo con Barral, que finalizó Gerardo. Luego, fue el llanisco quien inició la jugada para continuarla Barral y concluirla Congo. Era un fútbol preciosista que silenció el Heliodoro, menos a los dos centenares de rojiblancos que se dejaron notar en las gradas del campo tinerfeño.

Con dos goles a favor, el equipo gijonés actuó con más tranquilidad aún, frente a un rival en el que Óscar Pérez corría mucho en el centro del campo, pero con escaso sentido, mientras que las bandas no le funcionaban y los delanteros se limitaban a esperar la llegada del balón. Por el centro era complicado que tuvieran éxito, porque Joni era la perfección y Samuel resultaba infranqueable.

Fútbol de memoria

Ya dijo Preciado que la memoria en las alineaciones no se lleva, pero su equipo, ayer, jugó de memoria, con un alto nivel, con el que minimizó a un rival que se vio sorprendido desde el primer momento. Los 'chicharreros' sólo se dejaron notar en un cabezazo de Culebras, que dio en el larguero de Roberto.

Con dos goles a favor y el partido encarrilado, el Sporting fue un conjunto ambicioso. Buscó más goles. Congo pudo haberlo logrado en un espectacular remate de tijera, casi sin ángulo de tiro, que dio en el larguero. Y entró el siguiente, de Gerardo, tras una acción sensacional de Diego Castro, con un regate embriagador, con el que dejó sentados a Blanco y a Ricardo para dejar al llanisco en inmejorable situación.

Con tres goles llegó al descanso de un primer tiempo sensacional, en que la superioridad gijonesa en todos los aspectos fue abrumadora.

En el intermedio, Preciado dejó en la caseta a Samuel y a Míchel. El defensa sufría algunas molestias y el centrocampistas había caído en alguna provocación de Ricardo y tenía una amonestación.

Krauss arriesgó al adelantar un defensa y cambiar las bandas, con relevo para el debutante Blanco y Luis Gil. Ruano se fue a la izquierda y Cristo pasó al centro, con Juan Ramón en la banda derecha.

El ritmo del partido no cambió, porque el Sporting mantuvo su trayectoria de mando y siguió con una trayectoria ambiciosa. Llegó el cuarto, de Andreu, en otra internada de Diego Castro, toda una pesadilla para la defensa tinerfeña.

Hasta el final, fue un festival gijonés, con continuas llegadas y ocasiones de gol, con deleite para la galería. Debutó Canella, por lesión de Joni. Juanmi pasó al centro. Todo siguió igual.Fueron cuatro goles, pero pudieron ser más, por la diferencia que hubo en el campo entre uno y otro equipo. Y debieron serlo en el festín de fútbol que dieron los rojiblancos. Los que lo vivieron no lo olvidarán. Seguro.

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