La balsa de lodos del metrotrén en el campus universitario será regenerada a comienzos de 2007

Todo el material desecado se utilizará para rellenar la boca del túnel abierta en Viesques porque no sirve para El Musel El vertedero junto a Marina Civil lleva meses sin actividad y la concesión del Principado caduca a finales de diciembre

M. MOROGIJÓN
VERTEDERO. La balsa de decantación está emplazada en una finca propiedad del Principado y tiene un perímetro irregular de 28.000 metros cuadrados. / LUIS SEVILLA/
VERTEDERO. La balsa de decantación está emplazada en una finca propiedad del Principado y tiene un perímetro irregular de 28.000 metros cuadrados. / LUIS SEVILLA

La balsa de lodos del metrotrén en el campus universitario tiene los días contados. El enorme vertedero, con un perímetro irregular de 28.000 metros cuadrados y capacidad para desecar hasta 80.000 metros cúbicos de desechos, será cubierto nuevamente de vegetación para devolverle su aspecto original a principios de 2007.

El material inerte almacenado en la balsa se destinará íntegramente a rellenar el foso excavado hace tres años en las inmediaciones de la antigua Escuela de Ingenieros Industriales. Se trata de la boca del túnel, ubicada en el parque de maquinaria del metrotrén, por la que 'Noega' se adentró en el subsuelo gijonés. El primer destino en el que se pensó para los vertidos procedentes de la actividad de la tuneladora fueron las obras de la ampliación de El Musel. Sin embargo, al tratarse de un material con un tamaño de grano muy fino, que se comporta como la arcilla y tarda en perder agua, se decidió darle esta otra utilidad. El hecho de que a estas alturas Acciona Infraestructuras haya decidido sepultar el foso de entrada de 'Noega' es otro indicio más de que la prolongación a Cabueñes se ejecutará en trinchera y de que el ingenio mecánico abandonará Gijón cuando sea extraído.

Sea como fuere, la gran explanada de decantación está en terrenos propiedad del Gobierno del Principado, administración que ha prorrogado la concesión a la empresa constructora del metrotrén para su explotación hasta finales de diciembre. Sin embargo, la balsa lleva prácticamente desde el verano sin ningún tipo de actividad para alivio de los responsables de Campus e Infraestructuras de la Universidad de Oviedo.

Las autoridades académicas protestaron enérgicamente a finales del pasado curso por el incesante trasiego de camiones por las avenidas del Jardín Botánico y de Albert Einstein que perturbaba la vida del campus, y en especial la de la casi contigua Escuela Superior de Marina Civil. La vicerrectora Isabel Viña dio a entender entonces que el vertedero se había instalado allí a sus espaldas y que desconocían incluso los términos de la concesión del Ejecutivo regional a la empresa del metrotrén.

Paradójicamente fue también una Facultad de la Universidad asturiana, la de Geología, la que más defendió el carácter inocuo de los residuos almacenados en la balsa. Su decano, Daniel Arias Prieto, fue uno de los expertos seleccionados por la Consejería de Medio Ambiente para caracterizar el material sacado del subsuelo, realizar los estudios de permeabilidad del terreno y cotejar las pruebas de lixiviados (el análisis del agua filtrada procedente de los vertidos para detectar posibles sustancias nocivas).

Arias Prieto concluyó en su informe que el material inerte de los lodos era «marga dolomítica triturada» que una vez desecada adquiere una textura de tierra compactada. Una mezcla de caliza y arcilla con una fracción granular menos gruesa que la de los áridos, pero que sirve no obstante para allanar zonas irregulares y como material de relleno en taludes y escombreras. El único inconveniente que tendría es si se quisiera edificar encima, para lo que habría que esperar al menos un año.

El decano de Geología también certificó que no existía ningún riesgo de contaminación a los acuíferos subterráneos de los que se nutre el río Peñafrancia. Asimismo descartó la toxicidad de las sustancias segregadas por 'Noega' por ser biodegradables.

Otras escombreras

La balsa de lodos del campus es por ahora el último vertedero o escombrera asociada a las obras del metrotrén gijonés. Antes de que las urgencias obligaran a ocupar la cercana parcela del Principado, los materiales de desecho se estuvieron llevando a La Matona, una antigua explotación minera a cielo abierto de Langreo. El circuito de Sotiello y unas viejas minas de espato-flúor en Berbes (Ribadesella) también recibieron vertidos excavados por la máquina que pronto será sacada a la superficie junto a la playa de vías del Humedal.