«A mi hijo le gusta que su padre y yo seamos amigos»

Su buen carácter, su cara de niña y su dulce acento brasileño han hecho que Milene Domingues haya caído de pie en España. Budista y polifácetica, esta futbolista profesional lo mismo juega en el Torrejón que desfila como modelo en la Pasarela L'Oréal con un extravagante peinado en forma de cuerno.

-¿En Brasil los cuernos significan lo mismo que en España?

-Significan infidelidad, sí, pero allí también se aprecia el cuerno del unicornio, algo que es místico y da suerte. Yo tengo un unicornio tatuado en mi espalda.

-¿Por algún motivo especial?

-Además de la mística y todo eso, está el caballo, que es fuerte y lleno de coraje; un animal elegante, bonito, que impone respeto. En mi tatuaje he escrito el nombre de mi hijo porque quiero que el unicornio lo proteja y él sea así: místico, fuerte y valiente.

-¿A quién se parece el niño?

-Es igual que su padre. Sobre todo, la mirada, los ojos. En la boca y la sonrisa se va pareciendo más a mí. Ahí creo que tiene una buena arma. -Desprende usted buena energía.

-En la vida no sabemos lo que pasará mañana, así que hay que vivir del modo más fácil y feliz que se pueda.

-¿Nació así?

-Nací así. Mamá siempre decía que yo no podía ser su hija, porque ella es muy nerviosa. Pero el budismo me ha ayudado todavía más a darme cuenta de que la vida es demasiado corta como para que estemos ahí peleando o discutiendo por tonterías.

-¿Por eso se separó tan civilizadamente de Ronaldo?

-Fue fácil hacerlo así. Cuando te queda aún algo de amor. Además, hay un hijo en común, de seis años. Y a él le encanta que su padre y yo seamos amigos.

-¿Cómo va su relación con el futbolista David Aganzo?

-Bien, pero tanto David como yo todavía podemos esperar un poquitín antes de pensar en boda.

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