«Si el BNG tuviera afán expansionista en Asturias ya se habría presentado a las elecciones en la zona occidental»

«En el Navia-Eo, con sus matices y sus peculiaridades, se habla gallego» «Galicia no puede hacer su política del agua si el poder está en Oviedo»

ANDRÉS SUÁREZGIJÓN
CONCILIADOR. Carlos Aymerich es el portavoz del Bloque Nacionalista Galego en el Parlamento de la vecina comunidad. / E. C./
CONCILIADOR. Carlos Aymerich es el portavoz del Bloque Nacionalista Galego en el Parlamento de la vecina comunidad. / E. C.

Después de cuatro intensos años en el Congreso de los Diputados, entre 2000 y 2004, Carlos Aymerich (Vigo, 1967) se sumergió directamente en la política gallega y desde las pasadas elecciones asume la portavocía del BNG en el Parlamento de Galicia. Sabedor de la sensibilidad que existe en Asturias con todos aquellos temas que llegan de la comunidad vecina, Aymerich 'torea' las cuestiones más delicadas con ágil capote pero no duda en expresarse sin tapujos cuando considera que se ataca sin argumentos la acción política del Bloque.

-La creación de la demarcación hidrográfica del Miño, «inminente» según la Xunta, parece el primer paso hacia una confederación propia, al margen de la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN) que ahora tiene su sede en Oviedo. ¿Es ése el camino marcado?

-Desde luego, el BNG lo ve así. Ahora mismo sólo gestionamos una cuenca, 'Galicia Costa', y nuestra intención es ir un paso más allá. La creación de esa demarcación es el primer paso.

-¿Por qué salirse de la Confederación del Norte?

-En primer lugar, hay que hacer caso a las directivas de la UE que habla de la unidad de cuenca, cuando en el caso de la CHN se gestionan varias en conjunta. Además, es justo que exista una confederación con sede en Galicia si se tiene en cuenta que la comunidad aporta el 86% de los recursos hídricos de esa demarcación del Miño-Sil-Limia, mientras que Asturias representa sólo el 0,2% y Castilla y León el 14% restante. Es una cuestión de justicia.

-¿Cuál sería el modelo de gestión? Porque parece difícil que el Estado se resista a ceder el control.

-Ahí está el meollo de la cuestión. En su momento se habló de que Medio Ambiente tenía un borrador en el que se decía que la gestión correspondería a las comunidades autónomas implicadas y Portugal, al tratarse de una cuenca internacional, mientras que el Estado se reservaría la planificación. Nosotros no vamos por ahí. Parece más razonable un modelo de cooperación horizontal que haga necesario el consenso entre las comunidades autónomas y Portugal, sin que 'papá Estado' tenga que estar vigilando.

-Es decir, que Asturias estaría representada.

-Sí. Galicia estaría en el eje de las decisiones, con 11 de los 15 representantes en el órgano de dirección, mientras que Castilla y León tendría tres y Asturias, uno.

-El BNG siempre alega que no tiene sentido que desde Oviedo se gestione una cuenca que, como la del Miño-Sil, es mayoritariamente gallega. ¿Tanto les afecta a la hora de diseñar sus políticas hídricas?

-Que el órgano de gestión de una cuenca mayoritariamente gallega esté en Oviedo es como si el control de la minería asturiana se llevase desde Santiago. Nadie lo entendería. El BNG considera que si Galicia aporta la mayor parte de los recursos hidrológicos del Miño-Sil, la sede de esa futura confederación esté en su territorio. En ese escenario, podríamos desarrollar una política integral de gestión del agua que ahora no tenemos. Hay cosas que en estos momentos no podemos ejecutar porque el órgano de gestión está a muchos kilómetros de aquí.

-¿No teme que esta segregación sea vista con malos ojos en Asturias, como una agresión?

-Deberemos esforzarnos para que no sea así y evitar malentendidos. El propio presidente de la CHN, que es asturiano, ya ha dicho en alguna ocasión que esa sede tiene que estar en Galicia.

-Se lo digo porque no hace mucho del conflicto que se generó a raíz de la propuesta estatutaria del BNG de abrir la vía a la anexión a Galicia de aquellos municipios asturianos del occidente que estuvieran interesados en hacerlo. ¿Mantienen aquel planteamiento?

-Se trata, simplemente, de una posibilidad que abrimos si algún ayuntamiento asturiano, libre y democráticamente, así lo decidiese. Queremos recoger ese planteamiento, igual que lo recoge el propio Estatuto asturiano o el de Castilla y León, que llega a hablar de la anexión de provincias. Todo depende de quién haga estos planteamientos; si lo hace una fuerza como el Bloque Nacionalista Galego, se demonizan.

-Se les acusó de imperialistas y anexionistas, entre otras cosas.

-Uno se queda sorprendido ante estas afirmaciones. Si el BNG tuviera esa voluntad expansionista ya se habría presentado a las elecciones en la franja del Navia-Eo. Esos ataques se basan en argumentos del todo falsos.

-Ahora que habla del Navia-Eo, la Academia de la Llingua plantea llamar 'eonaviego' a lo que ahora se conoce como gallego-asturiano. ¿Le sorprende?

-No me gustaría entrar en ningún tipo de polémicas filológicas porque, entre otras cosas, no es mi especialidad. Pero sí creo, tal y como apuntan numerosos estudios, que lo que se habla en esa zona, con los matices y las peculiaridades que se quieran, es gallego y tiene muchas similitudes con el gallego que se habla en la zona oriental. Y decir esto no supone que el BNG tenga afán expansionista o que Asturias deje de ser Asturias porque en una parte de su territorio se hable gallego.

-Pero esas afirmaciones no gustan aquí.

-Creo que ya va siendo hora de superar planteamientos del tipo 'un país, una lengua'. NÚCLEOS DE DECISIÓN

TENSIÓN ENTRE VECINOS

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