Un concierto lúdico sensitivo reúne a centenares de discapacitados en el Auditorio

AIDA COLLADOOVIEDO
AUDITORIO. Un momento del concierto de ayer. / J. D./
AUDITORIO. Un momento del concierto de ayer. / J. D.

Imagen, sonido y lenguaje de signos. Todos se ahogaron entre las risas de los centenares de discapacitados que acudieron ayer al concierto lúdico sensitivo, organizado por la Consejería de Educación y Ciencia, con el objetivo de «facilitar la comunicación entre los alumnos con necesidades especiales».

Hasta el Auditorio se acercaron discapacitados motóricos, auditivos, psíquicos y sensoriales de todo Asturias, que fueron convocados a través de sus centros educativos. «Queremos avanzar en materia de inclusión de estos alumnos en la sociedad, no sólo con las actividades que se desarrollan en el centro, sino con otras que puedan aprovechar todos los asturianos», informó la coordinadora del programa de Necesidades Especiales, Ángela Fernández. El objetivo final se centraba en «conseguir que las familias de los afectados vengan y disfruten».

Para ello, se encontraron con un concierto solidario, en el que «alumnos sin discapacidad trabajaron para los otros».

Por el escenario pasaron la Little Band del Conservatorio Profesional de Música de Gijón, dirigida por Alberto Castelló; el Ensemble de Tubas del Conservatorio Superior de Música de Oviedo, a las órdenes de Alfonso Mollá; y la Banda Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Oviedo. Mientras, en una pantalla gigante, se proyectaron algunos cortes de películas.

«Estos niños suelen ser más solitarios. Es de agradecer que la gente se junte y se conozca. Lo cierto es que no hay muchas actividades de este tipo», apuntaba uno de los asistentes. A su lado, su hija de 14 años, quien sufre una enfermedad de parálisis, apostillaba: «Además, a mí me encanta la música clásica».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos