La sub-21 también reina en Europa

España, liderada por Javi Martínez, fue fiel a su estilo, brilló ante Suiza, y coronó su tercer título continental con un espectacular golazo de Thiago

AMADOR GÓMEZ
La sub-21 también reina en Europa

España también reina en Europa en categoría sub-21. Han tenido que pasar 13 años y dos ausencias en los Juegos Olímpicos para que la selección de los chavales, ahora dirigida por Luis Milla, haya cerrado de forma gloriosa su participación en el campeonato continental de Dinamarca. Tres años después del título europeo conquistado por la absoluta en Viena. El relevo de los campeones del mundo está garantizado. La selección española no falló en la final para adjudicarse el tercer título de su historia después de tantas decepciones sufridas en la última década. Cumplido el principal objetivo, que era el pasaporte para la cita olímpica de Londres, la confirmación, la consagración de la sub-21, se produjo, como era previsible, en una brillante final de España, coronada por un increíble golazo de Thiago, ante un rival que no había perdido un solo partido ni había encajado un solo tanto en esta Eurocopa.

Con un estilo de juego admirable, con un fútbol de toque irrenunciable que encumbra también al equipo filial de la campeona del mundo. Así definió a la selección sub-21 Ander Herrera, el jugador que rompió la resistencia de Suiza, el autor de un primer gol decisivo en una final en la que España volvió a demostrar que dispone de muchísima calidad, casta y paciencia. Siempre con el balón. Al igual que ocurrió en la agónica semifinal ante Bielorrusia, 'La Rojita', de nuevo liderada por Javi Martínez en el centro del campo, nunca perdió la fe, para superar la solidez defensiva de los suizos en un momento clave, al filo del descanso, y cerró el choque con una muestra de clase espectacular.

En las semifinales, España necesitó, y falló, muchas ocasiones, hasta que Adrián forzó la prórroga en el minuto 89 e hizo justicia al fútbol. En el partido definitivo, en cambio, aprovechó la última de las tres oportunidades que tuvo en el primer tiempo para confirmar en el marcador su gran superioridad sobre Suiza, un equipo que no quiso renunciar al balón pero que estuvo más preocupada por destruir la creación del fútbol de España y cayó impotente. Con su presión y disposición táctica, consiguió evitar que España tuviese profundidad y generase peligro, aunque con la autoridad y despliegue de Javi Martínez en el centro, el incansable y descarado Muniain en el ataque y la defensa de la banda izquierda y los continuos desmarques de Adrián, desde el principio se comprobó que aunque la final iba a ser muy disputada, el mando lo tenían los españoles, ambiciosos y confiados. Se echó en falta más participación de Thiago, pero el azulgrana esperó su momento para deslumbrar. Levantó el estadio con un espectacular disparo con su derecha y mandó por fin a la lona a Suiza. El hijo de Mazinho dejó su sello de talento y engrandeció aún más la final, pero quien emergió como se esperaba de él fue uno de los mayores entre los 'niños', un campeón del mundo -el otro fue Mata- medio centro defensivo que estuvo descomunal: Javi Martínez. Un grande entre pequeños.

El eje de España

El centrocampista navarro, el eje de España, con un dominio de la situación insultante, dio un paso más al frente en una final en la que también brilló su futuro compañero en el Athletic, Ander Herrera, y no solo por el gol del triunfo, sino por su sacrificio y su capacidad en el juego colectivo. Después de tantas dudas por el tropiezo al final en el debut frente a Inglaterra, la confianza de los internacionales de Milla ha subido como la espuma en este Europeo en la que el trofeo global ha sido merecidamente para la selección, pero también el 'Balón de Oro' y la 'Bota de Oro' para un español, el mismo jugador. Para Adrián, el héroe de la semifinal y autor de cinco goles, aunque en la final no pudo aumentar su cuenta porque Suiza no concedió demasiadas ocasiones. Un buen equipo, pero al que España empequeñeció, sobre todo en una segunda parte en la que, con el marcador a favor, 'La Rojita' tocó más y mejor y, con más espacios fue aún más superior, y pudo cerrar antes el encuentro con más puntería.

Salvo a balón parado, cuando España sufrió en un par de ocasiones en la recta final en la que la defensa de Milla no estuvo fina, la sub-21 tuvo la final controlada durante más de una hora y cuarto. Porque siempre dominó, no permitió contraataques de un enemigo en el que solo asustó el pequeñito Saquiri que aspiraba a ser proclamado el mejor futbolista del torneo, y porque el gol de Ander Herrera le dio alas cuando se acercaba el descanso. España consiguió dejar tocada a Suiza gracias a un robo de balón y a un pase genial del lateral Dídac culminado con un perfecto cabezazo del zaragocista. Fue un golpe demoledor. El de gracia lo dio Thiago, y el campeón explotó de alegría. El prometedor futuro de España.

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