Políticos, photoshop y lavado de cara electoral

Arrugas, canas o imperfecciones son algunos de los defectos a maquillar más demandados por los políticos para el lavado de cara antes de pedir el voto

ROSARIO GONZÁLEZMADRID
Políticos, photoshop y lavado de cara electoral

La belleza es poder, decía el dramaturgo inglés Charles Reade. Una afirmación que parece haberse convertido en un mantra para la clase política, que, campaña tras campaña, va refinando la técnica del embellecimiento en su pugna por conseguir el cartel electoral más bello. Una lucha en la que arrugas, canas o imperfecciones son algunos de los defectos a maquillar más demandados para el lavado de cara antes de pedir el voto.

El último en dejarse seducir por el bisturí del photoshop ha sido el presidente del Partido Popular y candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy. Su desembarco en internet con una nueva página, Rajoy.es, ha generado polémica por el evidente retoque de la fotografía que preside la web. Desde el color del pelo hasta el tamaño de sus orejas, el nuevo look virtual del candidato pasa por una tez sin imperfecciones ni arrugas, unos dientes más blancos o unas mejillas más definidas para conseguir una imagen más joven, más estilizada, más atractiva en definitiva.

El líder de los populares se ha sumado así a la lista de políticos que han sucumbido a la sofisticada técnica del retoque fotográfico con fines electorales. Desde la exvicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, sin olvidar al ex presidente de la Junta de Galicia, Manuel Fraga, cuya imagen en los carteles dista mucho de reflejar su imagen real.

La manipulación de las imágenes de los políticos no es una técnica ni mucho menos novedosa, y ha sido usada con diversos fines tanto en España como en otros países. Ya a finales de los años 80, el diario Pravda optó por eliminar la característica mancha de nacimiento que el entonces presidente de la URSS tenía en la frente.

El michelín de Sarkozy

Más recientemente, la revista Paris Match eliminó los michelines del presidente francés Nicolás Sarkozy, mientras que su contrincante, Ségoléne Royal, fue rejuvenecida de manera llamativa en uno de sus carteles electorales. También dio la vuelta al mundo una imagen de la ex ministra de Justicia francesa Rachida Dati en la que el diario Le Figaro eliminó un impresionante anillo que portaba y que estaba valorado en más de 15.000 euros.

El fin último del marketing es vender un producto y, como parafraseábamos al comienzo del texto, La belleza es poder. Sin embargo, la manipulación de la realidad, sobre todo cuando es tan llamativa como en algunos de los casos citados, genera grandes dosis de polémica y numerosas voces que señalan barreras que no se deberían traspasar en el juego político. Quizá porque el candidato pueda perder parte de su credibilidad o porque el consumidor/elector busque algo más que una cara bonita en las personas cuya función es representar sus intereses. Algo que Salvador Dalí ilustró con perspicacia en aquella célebre sentencia: "La estética antes que todo y la ética la voy mejorando".