«Niños felices» con la matronatación

Miguel, de cinco meses, en una clase de matronatación. / Gabriel Ortiz Rubio/
Miguel, de cinco meses, en una clase de matronatación. / Gabriel Ortiz Rubio

El coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones en la infancia de la Asociación Española de Pediatría asegura que "los bebés pueden hacer natación siempre que sea en una piscina bien controlada"

GLORIA SALGADOMADRID

Dentro del amplio abanico de actividades que existen para disfrutar con nuestros bebés está la matronatación, una experiencia muy completa para los más pequeños de la casa. Les ayuda a adaptarse al medio acuático y refuerza los vínculos afectivos con los padres, que son parte indispensable de las sesiones, que duran entre 15 y 30 minutos. Hay que tener claro que no se trata de clases para que aprendan a nadar porque hasta aproximadamente los cuatro años el aparato locomotor no está suficientemente desarrollado.

Sin embargo, esta semana algunos medios de comunicación se hacían eco del informe elaborado por una docena de expertos belgas que alertan sobre los presuntos riesgos que plantea para la salud de los menores de doce meses el uso habitual de las piscinas. "Son particularmente vulnerables, más sujetos a infecciones, con mucosas muy reactivas y pulmones inmaduros", ha explicado la directora del estudio, Micheline Kirsch-Volders, en una entrevista con el diario 'Le Soir'.

Preguntado a este respecto, el doctor Jordi Pou, coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones en la infancia de la Asociación Española de Pediatría y jefe del departamento de Pediatría del Hospital San Joan de Deu de Barcelona, asegura que los bebés pueden hacer natación siempre que sea en una piscina bien controlada y que el niño esté sano. Si el infante no puede disfrutar de la piscina por alguna patología, la bañera es una buena opción para familiarizarse con el medio acuático y lograr una mayor empatía con los progenitores.

Pou aconseja "no tener demasiada prisa" por apuntarles a clases de matronatación y considera un acierto que algunas piscinas aconsejen no llevar a los bebés hasta que cumplan cuatro o cinco meses, cuando ya tienen una mayor madurez física. Este es el caso de Baby Swim, un centro madrileño por el que han pasado más de 38.000 niños. Javier Albiol, dueño del complejo, asegura que en sus 18 años de experiencia ningún alumno ha tenido problemas de salud derivados del uso de las instalaciones. "Lo que tenemos son niños felices", asegura antes de argumentar que "con las exhaustivas inspecciones de Sanidad y controlando dos veces al día los niveles de cloro y pH es imposible que surjan complicaciones".

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