El Madrid se lleva la primera batalla

Los blancos revalidan el título en la Supercopa en un partido muy igualado, que también tuvo polémica, ante un Barcelona que mantuvo sus opciones hasta el final

LUISMI CÁMARA
El Madrid se lleva la primera batalla

Lo bueno de que Real Madrid y Barcelona se hayan visto tanto las caras en los últimos tiempos es que la igualdad que ha protagonizado la mayoría de los duelos han hecho que cada clásico se convierta en una lucha incierta sin cuartel.

Si el año pasado culés y merengues combatieron hasta en diez ocasiones, esta campaña todo indica que la cifra final de enfrentamientos no se va a alejar mucho de esa decena de encuentros. Los dos han reforzado sus plantillas y parece que ,en una ACB en la que la tendencia de los equipos es ajustar primero las cuentas a costa de rebajar la calidad de sus hombres (salvo excepciones como Unicaja o Valencia), serán ellos los que se acabarán jugando los títulos más importantes.

No ha habido que esperar demasiado para disfrutar de la primera batalla. Tras dos eliminatorias previas sorprendentemente desequilibradas, con una aplastante superioridad de los dos grandes sobre Bilbao Basket y Laboral Kutxa, la final apuntaba a un partido casi de pretemporada con algo más de nivel e intensidad porque, pese a que la Supercopa concede el primer trofeo del año, no es más que un título menor en una campaña cargada de retos y objetivos importantes.

El Real Madrid cuenta esta temporada con la ventaja sobre su máximo rival de que tiene una línea de juego instaurada y muy reconocible y un equipo hecho, en el que solo se han cambiado algunas piezas para hacer aún más profunda la plantilla. El Barça, por su parte, ha fichado mucha calidad para darle la vuelta a un grupo muy competitivo pero que sufrió en exceso los problemas físicos de Navarro y Lorbek, precisamente ausentes en esta Supercopa, sobre todo en ataque. Con la llegada de Papanikolaou, Nachbar o Lampe, Xavi Pascual gana en recursos ofensivos para un conjunto que presume de una de las mejores defensas de Europa pero aún por hilvanar.

Así, el partido comenzó con un claro dominio blanco, que abrió rápido un hueco que rondaba los diez puntos gracias a un juego de equipo con más continuidad que el rival y al gran acierto desde la línea de tres. En esos términos se movía el partido, cuando, a los trece minutos, llegó el momento polémico de la final.

El duelo particular que mantenían Sada y Carroll acabó con ambos agarrados fuera del campo y con una falta antideportiva señalada al estadounidense. Cuando se levantaron, el catalán se encaró con el escolta y fingió una posterior agresión. Los árbitros cayeron en la picardía del culé y descalificaron a Carroll. El de de Wyoming no va a recordar este sábado entre sus mejores días como profesional, ya que a su eliminación sumó poco antes la derrota en la final del concurso de triples ante Josh Ruggles, un chaval de 16 años que se llevó el título de mejor artillero ante algunos de los mejores tiradores de la ACB.

El Barça salía ganando con la acción porque perdía de vista a uno de los jugadores más en forma del equipo de Laso, pero Sada se ganó la antipatía del Buesa Arena. Los aficionados vitorianos forman una de las hinchadas más sabias de la liga y siempre se han caracterizado por amar el baloncesto de verdad, sin artimañas ni juego sucio. Admiran la gallardía en el adversario pero no consienten las trampas ni la malicia, que consideran más propia del fútbol. Por eso dictó sentencia en contra del director de juego internacional, al que pitó en cada acción que protagonizó. De hecho, Felipe Reyes, reconocido enemigo íntimo de los seguidores alaveses, tuvo una tarde tranquila en comparación con la pasada por Sada.

El partido se complicó, el Madrid se llenó de nervios y los azulgrana aprovecharon para meterse de nuevo y recuperar la iniciativa por momentos.

El descanso resultó balsámico para el vigente campeón. Tomó aire y se dio cuenta que lo que necesitaba era recuperar el ritmo inicial. Lo intentó en la segunda mitad, pero el Barça tiene el carácter de los equipos importantes, ese que nunca le permite rendirse. Pese a las bajas y a la lógica falta de conjunción de los recién llegados, se mantuvo en el partido hasta el final. Apoyado en la pareja formada por Marcelinho Huertas (17 puntos y 10 asistencias) y Tomic (21 y 8 rebotes), aguantó hasta el límite las acometidas madridistas lideradas por un gran Mirotic (20 puntos y 5 rebotes) y por el talento incontenible de Sergio Rodríguez, MVP del torneo. El base y el pívot sumaron al final los tiros libres necesarios para certificar la victoria y revalidar el título obtenido el pasado año.