El Madrid es un contrasentido

Morata y Jesé muestran el “carácter” y la “raza” que exige la afición para ilusionarse con un proyecto galáctico que se tambalea

IGNACIO TYLKOMADRID
Ancelotti grita en el partido ante el Levante. / Efe/
Ancelotti grita en el partido ante el Levante. / Efe

El Real Madrid del atribulado Carlo Ancelotti vive sumido en la contradicción. Con el mayor presupuesto del mundo y fichajes galácticos, resulta que ha evitado una profunda crisis, seguramente con efectos devastadores para el proyecto, gracias al coraje y empuje de chavales como Morata y Jesé, cuyas incorporaciones resultaron decisivas en el Ciutat de Valencia y agradeció sobre todo Cristiano Ronaldo. Como diría José Antonio Camacho, símbolo del madridismo, los niños han tirado la puerta abajo.

Al final le echamos carácter. Si las cosas no salen, no puede faltar la raza, esgrimió como argumento el joven goleador, determinante por segundo año consecutivo en un feudo maldito para los merengues. Toda una declaración de intenciones de Morata que señala directamente a Benzema. Karim atesora clase a raudales pero enciende a una mayoría del madridismo que no soporta su aparente abulia.

Morata puede ser titular pero no tiene la experiencia de Benzema, esgrimeAncelotti, quien se resiste a encuestas, críticas y portadas de los periódicos e insiste en su firme apuesta por el delantero francés, según las malas lenguas el protegido de Florentino Pérez del mismo modo que hay quienes atribuyen al presidente la suplencia de Iker Casillas. Opiniones respetables pero no verdades demostrables. Según Carletto, nada ha cambiado en su cabeza tras lo visto frente al Levante. Asegura que tiene mucha confianza en Morata y Jesé pero no más que antes del partido. No necesito que me convenzan, repite.

Si la ilusión, el trabajo y el esfuerzo de los chavales contrasta con la actitud de tipos como Benzema, también resulta paradójico que el Madrid tenga que recurrir a su ADN para ganar a uno de los equipos más humildes de la categoría. Los blancos no vencieron por un plan sino por arrojo, orgullo y testiculina. Como en tiempos pretéritos. Una cuestión más de idiosincrasia que del entrenador. Todos al ataque. Los jugadores mostraron un gran sacrificio y no se rindieron. Fue fantástica su reacción final, agradeció Ancelotti, quien reconoce que, una vez más, el partido no fue bueno desde el punto de vista táctico y técnico.

Tiene razón cuando afirma que al Madrid le valen cinco minutos para ganar, como ha ocurrido a lo largo de su brillante historia, pero esta virtud no puede esconder la realidad. Existe discordancia entre el ideario propuesto por el técnico, que abogó por el buen juego, el toque, la iniciativa y la personalidad para lograr resultados, pero ahora insiste en el equilibrio defensivo. No podemos regalar dos goles, se quejó tras el choque. En la previa también confesó estar mucho más preocupado por el repliegue que por el despliegue y garantizó no echar de menos a Özil, cuyo traspaso es discutible.

Lío en el centro del campo

Las alineaciones también muestran contrasentidos, sobre todo el lío en el centro del campo, donde entran y salen jugadores en cada partido. Un día juega Illarra, otro Modric, alguna vez Isco y últimamente siempre Khedira. Es contradictorio que quien aboga por el juego vistoso, al final recurra al alemán, limitado en ataque e incapaz de arreglar los desajustes defensivos. El Madrid añora, y de qué manera, a Xabi Alonso. Los vaivenes amenazan con perjudicar a jugadores emergentes, pero todavía en formación, como Illara e Isco.

Las incoherencias también afectan a la zaga. Con más de 500 millones de presupuesto, no es lógico presentarse ante el Levante con Arbeloa y Coentrao en los laterales. Ninguno exhibe el alto nivel que exige el Madrid, sobre todo al prodigarse en ataque. Y ni siquiera defendieron bien sus zonas. Querer cerrar mejor no significa renunciar a la profundidad desde los costados. Carvajal y Marcelo, cuya vuelta le da vida a este equipo, son las antítesis. Carletto sigue sin dar con la tecla.