El Avilés se queda desnudo en El Bayu

Berto Laviana se asocia con Marcos, con Osmar Avel y Naranjo al fondo y Carlinos en la presión de los polesos. / PABLO NOSTI
Berto Laviana se asocia con Marcos, con Osmar Avel y Naranjo al fondo y Carlinos en la presión de los polesos. / PABLO NOSTI

Polémica actuación arbitral que cercena las posibilidades del equipo de Juanma Castañón en Siero | Tras una mala primera parte en la que un penalti adelantó a los locales, las expulsiones de David y Avel decantan el partido para el conjunto poleso

NACHO GUTIÉRREZ POLA DE SIERO.

El Real Avilés se quedó desnudo en el campo El Bayu donde perdió (2-0) ante el Siero en un partido marcado por las polémicas decisiones de Roberto Álvarez Lana, que en una mala tarde cercenó las posibilidades del equipo de Juanma Castañón. Un discutido penalti al filo del descanso permitió adelantarse a los polesos y dos expulsiones en la reanudación, las de David Pérez y Osmar Avel, arruinaron cualquier intento de reacción de un bravo Avilés, que antes de recibir la puntilla en el tiempo añadido tuvo ocasiones para obrar lo que habría sido un milagro deportivo.

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Una dolorosa derrota para cerrar el año natural y que deja al Avilés en la decimoquinta posición, cinco puntos por encima del descenso tras la penúltima jornada de la primera vuelta, que se cierra el 7 de enero en el Suárez Puerta ante el Ceares. Envite que conviene ganar para alejar los fantasmas que aparecieron el pasado ejercicio en la segunda vuelta.

No era la de ayer una empresa fácil para un Avilés con catorce jugadores -Carlos estaba en el banquillo sin chance física- y sin delanteros que llevarse a la boca. Castañón intentó sorprender con Berto Laviana y Marcos adelantados alternando su dibujo en distintos momentos del primer tiempo, 4-4-2 o 4-1-4-1 con David Pérez arriba. Ninguna de las dos fórmulas hizo carburar al equipo avilesino, dominado por un Siero que encontró un filón en el costado izquierdo, en el que a Barra se le atragantó Álex Padrón. Por allí se generaron todos los peligros del conjunto de Aníbal, que dejó pasar todas sus ocasiones, la mayoría mal rematadas por Dani Pevida, o simplemente no rematadas en el corazón del área.

El tiempo se fue consumiendo y el Avilés respiraba cuando el descanso estaba a la vuelta de la esquina a la espera de un segundo tiempo mejor. Pero en el tiempo añadido apareció el colegiado para apreciar penalti en lo que parecía una carga de Santa a Mundaka. Jorge Valiente no falló en la ejecución engañando al meta avilesino Borja Piquero.

Un golpe difícil de digerir para el Avilés, incapaz de revertir un marcador en contra con su pírrico registro anotador que sigue anclado en los ocho goles. Pero Castañón logró activar a sus pupilos con unas oportunas arengas en el receso, de esas en las que se habla de paisano a paisano para poner un poco más en el asunto. Y el equipo se vio mejorado lo suficiente como para amenazar a su rival. En cinco minutos fue capaz de generar lo que no había hecho en los 47 anteriores, rematar. Pereira probó suerte con un disparo que no inquietó a Davo, pero después hizo una jugada de gol que José Antonio, en el área chica, no fue capaz de plasmar rematando a las manos del portero cuando estaba en el suelo.

Se la jugó pronto Castañón dando entrada a Pedro por Barra a los 56 minutos. Y el atacante fue protagonista de la segunda acción con peso arbitral. Presionó la salida de balón del central poleso David, al que hizo falta recibiendo como respuesta una patada sin balón. Cuando hasta los aficionados del Siero asumían la tarjeta roja, el trencilla se volvió comprensivo y dejó el lance en amarilla.

El Avilés mantuvo su intensidad y en otro robo Pereira la puso sobre la llegada de David Pérez por el vértice de área, yéndose al suelo ante la llegada al corte de Patón. Otra vez en la grada mascaban el penalti que parecía claro, pero al árbitro le pareció que David se tiró a la piscina, mostrándole la segunda amarilla dos minutos después de ver la primera.

El castigo fue mayor cuando Álvarez Lana volvió a tirar de tarjeta en una disputa aérea de Osmar Avel que dejaba al Avilés con nueve jugadores con veinte minutos por delante, que acabaron siendo 27.

Castañón ubicó a los suyos en un 4-1-3 jugándose el tipo ante un Siero que curiosamente fue a peor, incapaz de dar la puntilla hasta el sexto minuto añadido con el gol de Juan. Antes Marcos reclamó penalti por agarrón a la salida de un córner y después lo pidió Paulo, Davo atrapó un cabezazo de Santa y Pereira, en la jugada de la tarde, remató fuera por muy poco.

 

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